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Elegir un lugar donde echar raíces, aunque sea para una segunda residencia, no es tarea sencilla. El País Vasco está repleto de rincones mágicos que combinan tradición, naturaleza y calidad de vida.

Desde pequeñas masías perdidas entre valles verdes hasta villas medievales rodeadas de murallas, la oferta es amplia y variada. Sin embargo, si hubiera que quedarse con un único destino que reúna lo mejor de todos esos mundos, la respuesta de la inteligencia artificial es clara: Matadepera, en Barcelona, es el pueblo perfecto para tener casa en la montaña.

Un municipio de poco más de 9.000 habitantes y situado a unos 40 kilómetros de Barcelona. Su proximidad a Terrassa y Sabadell, y el hecho de que buena parte del término municipal está formado por masa forestal, han convertido a este municipio en una zona residencial ideal para familias.

Un pueblo tranquilo rodeado del Parc Natural de Sant Llorenç del Munt i l’Obac con mucha naturaleza, pero la historia y el entorno demuestran la actividad que condujo la economía local hasta bien entrado el siglo XX (viñas y olivos, carbón, y la industria de los ladrillos, tejas y vidrio).

¿Por qué es la mejor opción?

Según la Inteligencia Artificial de ChatGPT, considera que Matadepera es la mejor opción, ya que “hay tranquilidad y buena conexión, ese equilibrio que en Cataluña es difícil de encontrar”.

Además, cuenta con los servicios necesarios para vivir en el día a día, sin tener la obligación que desplazarse hasta la capital u otro lugar. Cuenta con servicios completos como CAP, colegios públicos y privados, tiendas y restauración.

Una de las claves es que tienes la capital a 35-40 minutos en coche, por vías rápidas y de fácil acceso y Terrassa queda a 5-10 minutos, donde tienes hospitales, tren, centros comerciales y de todo. Por lo que no dependes del tren para todo, pero lo tienes cerca si lo necesitas.

Estos servicios lo convierten en un pueblo con calidad de vida muy alta. A ello se suma que es un pueblo limpio, cuidado y seguro. Por lo que es una opción ideal para vivir todo el año, no solo como segunda residencia.