Según la información proporcionada por los Mossos d’Esquadra, la primera muerte violenta de 2026 se produjo el jueves 22 de enero, alrededor de las siete de la tarde, en l’Hospitalet de Llobregat (Barcelona).
Por causas que todavía se investigan, un hombre apuñaló de forma extremadamente violenta a una mujer en el interior de un local okupado donde, presuntamente, se vendían y consumían sustancias estupefacientes.
El presunto autor, un joven de 22 años, fue detenido al día siguiente, en el marco del 'plan Kanpai', el dispositivo de los Mossos contra la multirreincidencia que despliega macrooperativos e identificaciones masivas en Barcelona, su área metropolitana y otros puntos de Cataluña.
El sospechoso estaba plenamente identificado desde las primeras horas de la investigación, lo que facilitó su localización.
Un agente de Mossos d'Esquadra durante un operativo enmarcado en el 'pla Kanpai'
Mossos d'Esquadra
Las pesquisas apuntan a que la víctima mantenía una relación sentimental con un hombre que había sido agredido previamente con arma blanca, y no se descarta que el crimen esté vinculado a un ajuste de cuentas entre organizaciones rivales en el ámbito del narcotráfico.
El inmueble, propiedad de un fondo de inversión, permanece ocupado desde 2023 y se ha convertido en un foco constante de conflictos para los vecinos de la calle Santa Susanna, a escasos metros del Ayuntamiento.
Homicida reincidente en Lleida
Tres días después, el 25 de enero, los Mossos d’Esquadra detuvieron en Lleida a Mario Casteràs, de 65 años, por la muerte violenta de su compañera de piso, una mujer de 53 años, en un domicilio de la calle Ciutat de Fraga. El propio detenido se presentó ensangrentado en una comisaría y confesó haberla matado con un arma blanca.
No existía relación sentimental entre ambos y la investigación apunta a una discusión que fue escalando en violencia como desencadenante del crimen.
Casteràs ha ingresado ya en el centro penitenciario de Ponent, una prisión que no le es ajena: en el año 2000 asesinó a otro interno dentro del mismo centro, un crimen por el que fue condenado a 16 años de cárcel.
Entonces cumplía condena por un atraco violento y golpeó mortalmente a la víctima con una barra de hierro, en un episodio relacionado con celos. Se trata de un individuo con un amplio historial delictivo.
Centro penitenciario de Ponent, en Lleida
EUROPA PRESS
Parricidio en Sabadell
El tercer crimen del año se conoció en la madrugada del 31 de enero, cuando agentes de la División de Investigación Criminal (DIC) de la Región Metropolitana Norte detuvieron a un hombre de 49 años como presunto autor de la muerte de su propio padre en Sabadell (Barcelona).
El caso permanece bajo secreto de actuaciones, por lo que los detalles son todavía limitados, aunque todo apunta de nuevo a una discusión familiar que derivó en un parricidio. Los hechos ocurrieron en una vivienda del número 8 de la calle Tíbet.
Pelea en un hotel de Vila-seca
El cuarto y último episodio de este 2026 tuvo lugar en la madrugada de este lunes 2 de febrero en Vila-seca (Tarragona).
Un hombre de 51 años fue detenido por su presunta relación con la muerte de otro individuo en el interior del hotel Ponent Vila Centric, en la avenida Ramón d’Olzina.
Dos agentes de los Mossos d'Esquadra en una imagen de archivo
Según ha podido saber Crónica Global, el presunto autor huyó tras los hechos y fue arrestado horas más tarde en Tarragona.
Las primeras informaciones apuntan a una pelea como origen del crimen. Agresor y víctima no mantenían una relación sentimental y ambos eran viejos conocidos de los cuerpos policiales, con numerosos antecedentes. Los investigadores tratan ahora de esclarecer qué hacían en el hotel, cuál era su vínculo y si existía algún conflicto previo.