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Nuevo susto con arma blanca en la sala de espera de urgencias del Hospital de Figueres (Girona).

La madrugada del pasado lunes, 26 de enero, un individuo accedió al complejo hospitalario para ser atendido de urgencia y acabó sembrando el temor entre pacientes y acompañantes al exhibir, sin motivo aparente, un cuchillo de dimensiones considerables en plena sala de espera.

Aunque no llegó a amenazar directamente a nadie, la sola presencia del arma generó una evidente sensación de miedo entre las personas que aguardaban su turno.

Siguió increpando

El hombre, que se mostraba desafiante e impune, obligó a activar de inmediato a los vigilantes de seguridad privada, que lograron retirarle el cuchillo ipso facto. Pese a ello, y de forma llamativa, el individuo no fue expulsado en ese momento, y permaneció en la sala a la espera de ser atendido por un médico. 

La situación fue escalando. Según confirman fuentes del hospital, el hombre empezó a increpar y molestar al resto de usuarios, lo que obligó a los vigilantes a intervenir y amonestarle en varias ocasiones.

Imagen de archivo del Hospital de Figueres Metges de Catalunya

Poco antes de las cinco de la mañana, cuando finalmente fue llamado para ser atendido por un facultativo, se encerró en uno de los baños del servicio de urgencias, bloqueando el acceso e impidiendo que el personal pudiera abrir la puerta.

No fue hasta varios minutos después que accedió a salir y, esta vez sí, fue acompañado hasta el exterior del hospital para que abandonara las instalaciones.

Urgen más medios 

Este nuevo episodio de violencia en un centro hospitalario ha vuelto a encender las alarmas en el sector de la seguridad privada, que denuncia una vez más la carencia estructural de medios para afrontar situaciones de alta tensión y riesgo real.

Desde ADN Sindical Seguridad y Servicios Cataluña, voz autorizada del sector, han vuelto a alzar la voz tras lo ocurrido, y advierten de que la falta sistemática de recursos y herramientas adecuadas pone en peligro tanto la integridad física de los vigilantes como la de pacientes, profesionales sanitarios y usuarios de los centros.

“El vigilante acaba siendo siempre el primer dique de contención frente a episodios de agresividad extrema, incluso con armas blancas, pero seguimos sin medios reales para neutralizar el peligro”, denuncian desde el sindicato.

Asimismo, subrayan que la seguridad privada opera de forma permanente en contextos especialmente sensibles, como los hospitales, expuesta a una violencia creciente y cada vez más imprevisible. “Trabajamos con la sensación de que esto es una lotería. Y tememos que, algún día, termine en una desgracia”, alertan.

El plan del hospital 

Por su parte, la Fundació Salut Empordà (FSE) —a la que pertenece el Hospital de Figueres— ha reafirmado su compromiso con la seguridad de los profesionales y la calidad asistencial, subrayando que disponen desde 2006 de un protocolo específico para abordar la violencia externa, a través de la comisión COATAG.

Hospital de Figueres GOOGLE MAPS

Este sistema fue reforzado en 2024 con un nuevo Plan de Actuación contra la violencia externa en el trabajo, basado en una política de tolerancia cero.

El plan, explican, se estructura en tres grandes ejes: la prevención —con sistemas de alerta como botones anti-pánico, simulacros periódicos y coordinación con Mossos d’Esquadra y Policía Local—; la detección y minimización del riesgo, mediante formación continua del personal y revisiones de seguridad del entorno; y la actuación durante y después del incidente, garantizando acompañamiento médico y psicológico a los afectados y la investigación de cada caso para evitar su repetición.

Desde la FSE insisten en que proteger a los profesionales sanitarios es la mejor manera de proteger la salud de toda la ciudadanía, y defienden un abordaje integral que combine prevención, respuesta inmediata y mejora continua de los protocolos.

Los vigilantes, aun así, piden más medios.