No era un golpe aislado ni improvisado. Los tres detenidos este pasado 27 de enero en Terrassa y Torelló por introducir billetes falsos de 50 euros en el circuito legal ya habían sido arrestados anteriormente por la misma actividad delictiva.
Con contactos consolidados en Italia y una experiencia criminal más que contrastada, los detenidos forman parte de ese perfil discreto, pero persistente, que reaparece periódicamente en el negocio de la falsificación de moneda en Cataluña.
Ahora, un último operativo dirigido por los Mossos d’Esquadra ha permitido desarticular este pequeño grupo criminal especializado en la introducción de billetes falsos de alta calidad, fabricados por organizaciones vinculadas directamente a la Camorra napolitana.
Un dinero tan bien hecho que, según el Banco Central Europeo, tiene la consideración de “peligroso” por la dificultad de su detección.
Dinero intervenido por agentes de los Mossos d'Esquadra, en una imagen de archivo
40.000 euros falsos en un año
La investigación, liderada por la Unidad Central de Falsificación de Moneda, arrancó en marzo de 2025 tras detectarse un aumento de denuncias por pagos con billetes falsos de 50 euros en la comarca del Vallès Occidental y el área metropolitana de Barcelona.
Gracias a la participación activa de los comerciantes perjudicados, los investigadores pudieron volver a desarticular este conocido grupo de delincuentes e incautar unos 2.000 euros falsos.
Solo en el último año, se introdujeron en Cataluña unos 40.000 euros falsos, siempre mediante pequeñas compras en comercios para maximizar el beneficio con el cambio.
Un patrón que se repite
Pero, más allá del caso concreto, la investigación confirma un patrón ya conocido por los especialistas: los detenidos no fabrican el dinero, lo introducen.
La producción se concentra en Italia, donde desde principios de los 2000 la Camorra se ha convertido en un referente europeo en la falsificación de euros, gracias a una calidad de impresión que imita con precisión las medidas de seguridad originales.
El GEI de Mossos d'Esquadra, en una imagen de archivo
"No hay un perfil único"
El sargento Josep Maria Llopis, de la Unidad Central de Falsificación de Moneda, explica a Crónica Global que los Mossos llevan años desplegando operativos contra este tipo de redes en Cataluña.
En este sentido, el sargento explica que existe un perfil muy heterogéneo de los implicados: “Hay grupos que se dedican exclusivamente a introducir billetes falsos, pero en muchos casos esta actividad está vinculada también al tráfico de drogas o de armas”, señala.
Esa transversalidad dificulta trazar un retrato único del falsificador. Lo que sí se repite es la elección del billete de 50 euros: tiene una alta circulación, levanta menos sospechas que los de mayor valor y permite introducir grandes cantidades sin llamar la atención.
De la carretera a Telegram
También ha evolucionado la forma en la que el dinero falso llega a Cataluña. El sargento manifiesta que hace unos años los negocios se cerraban cara a cara, con viajes en coche hasta Italia para comprobar la calidad del producto y traerlo por carretera.
Después llegaron los envíos postales, cuando la confianza entre productores e intermediarios ya estaba consolidada.
Hoy, el escenario es otro. Llopis relata que la oferta de billetes falsos se mueve abiertamente en internet, primero en la dark web y ahora incluso en redes sociales como Telegram o Instagram.
No todas las ofertas son reales —muchas acaban siendo estafas—, matiza, pero los grupos vinculados a la Camorra ya operan con una reputación más que consolidada.
Imagen de archivo de un agente de los Mossos d'Esquadra
Un fenómeno cíclico
Con todo, los investigadores expertos advierten de que la falsificación de moneda no es un fenómeno puntual ni fácil de erradicar con un solo operativo.
Se trata de un negocio cíclico, con actores que entran y salen del circuito penal y que reaparecen cuando las condiciones lo permiten, siempre alimentados por estructuras criminales que operan desde fuera de España.
Por eso, la policía catalana insiste en la importancia de la colaboración ciudadana y comercial para detectar estos billetes de alta calidad que logran colarse en el sistema sin levantar sospechas.
