Publicada

La falsa amenaza de bomba que ha obligado a activar el comité de crisis del aeropuerto de Barcelona-El Prat y que ha forzado un aterrizaje de emergencia de un avión procedente de Estambul podría encajar provisionalmente en el artículo 561 del Código Penal, según fuentes próximas a la investigación.

Este precepto castiga la creación deliberada de situaciones de grave riesgo o alarma para la seguridad colectiva, especialmente cuando afectan a infraestructuras críticas o servicios esenciales como el transporte aéreo, y cuando provocan la movilización de medios públicos y la alteración grave del normal funcionamiento de servicios estratégicos.

Sin embargo, la pena prevista para este tipo de delitos es irrisoria: puede conllevar penas de entre tres meses y un año de prisión y/o multa, en función de la gravedad del riesgo generado, del perjuicio causado y de la intencionalidad del autor. Además de la posible responsabilidad civil por los costes derivados del operativo.

"Tengo una bomba. Todos moriremos"

Las pesquisas apuntan a que el origen de la alerta no ha sido una amenaza real, sino una actuación que se investiga como una posible manipulación de la red wifi del avión."Una broma de mal gusto", lamentan.

En concreto, se analiza si uno de los pasajeros habría accedido al sistema de conectividad a bordo y habría modificado el nombre de la red wifi para introducir un mensaje en el que se advertía de la existencia de una bomba supuestamente a punto de estallar.

Concretamente, ha escrito: “I HAVE A BOMB. EVERYONE WILL DIE” (Tengo una bomba. Todos morirán).

Avión de Turkish en Barcelona CG

Esa modificación habría sido detectada cuando el avión —el vuelo TK1853 de Turkish Airlines, procedente de Estambul con destino a Barcelona— se encontraba sobrevolando La Cerdanya.

Al ser puesta en conocimiento de la tripulación, esta ha alertado de inmediato a las autoridades mediante el código 7700 --el popular 'mayday'-- activando automáticamente los protocolos de seguridad previstos para este tipo de incidentes.

Dos cazas escoltaron la aeronave

Durante la aproximación al aeropuerto, la aeronave ha sido escoltada por dos aviones de combate como medida preventiva de seguridad aérea, en el marco de los protocolos internacionales aplicables cuando existe una posible amenaza en un vuelo civil.

El vuelo tenía previsto aterrizar en Barcelona a las 11 de la mañana, pero finalmente ha realizado un aterrizaje de emergencia en una de las pistas habitualmente empleadas en el horario nocturno, con el objetivo de aislar la aeronave por seguridad y para evitar afectar a la operatividad del resto de vuelos comerciales.

La Guardia Civil al mando

Una vez en tierra, se estableció un perímetro de seguridad alrededor del avión, los pasajeros fueron dirigidos a una zona de contingencia y unidades especializadas inspeccionaron minuciosamente la aeronave para descartar la existencia de artefactos explosivos o cualquier otro elemento peligroso.

De forma automática se desplegaron efectivos de la Guardia Civil --que asume la investigación, al haberse producido en el espacio aéreo, de su competencia--, Policía Nacional --que ha identificado a todos los pasajeros--, Mossos d'Esquadra, Bombers y Protecció Civil.

Inspecciones negativas

Con todo, el resultado de la primera inspección ha resultado negativo: no se ha hallado ningún artefacto ni indicio de riesgo efectivo en la aeronave. A continuación, se ha procedido a la identificación exhaustiva de los 162 pasajeros --tripulación incluida-- que viajaban en el vuelo, así como de sus equipajes de mano.

Agentes de la Policía Nacional han tomado filiación individual de cada uno de ellos, recabando datos como nombre, apellidos y nacionalidad, como parte del protocolo de verificación posterior al incidente. A la vez que la Guardia Civil ha registrado a todos los pasajeros, uno por uno.

Asimismo, han participado efectivos de la unidad canina, con los perros especializados en la detección de explosivos y el Grupo de Especialistas en Desactivación de Explosivos (GEDEX) de la Benemérita.

El avión de Turkish Airlines apartado por una amenaza de bomba CG

Fin de la crisis

Poco antes de las dos de la tarde, y una vez concluidas todas las comprobaciones técnicas y de seguridad realizadas por la Guardia Civil —gestora de la emergencia—, AENA dio por finalizado el dispositivo y desactivó el comité de crisis del aeropuerto, restableciéndose progresivamente la normalidad.

La Guardia Civil se ha hecho cargo de la investigación; y fuentes próximas aseguran que las pesquisas pueden derivar en “exigentes responsabilidades penales o civiles” para el autor de los hechos.

Turkish Airlines responde

Por su lado, Turkish Airlines ya ha anunciado que "emprenderá acciones legales" contra el pasajero que ha generado la falsa alarma de bomba.

El vicepresidente sénior de comunicaciones de la aerolínea, Yahya Ustun, ha anunciado en X que ya han iniciado los "trámites para identificar al pasajero" y "emprender acciones legales".

En un mensaje anterior, el mismo Ustun había explicado, tal y como ha avanzado Crónica Global, que la amenaza de bomba ha derivado de una "conexión sospechosa" a bordo del vuelo TK1853, que cubría la ruta Estambul-Barcelona.

Según su versión, dicho pasajero ha creado un punto de acceso a internet y ha nombrado la red como "amenaza de bomba". De inmediato se han iniciado los procedimientos necesarios para "garantizar la seguridad" de pasajeros y tripulación.