Rupit / Wikipedia

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Ni Cadaqués ni Besalú: este es el pueblo catalán más bonito de España y es ideal para visitar un fin de semana

Uno de los pueblos más antiguos de la comunidad catalana, que conserva su esencia medieval a través de sus calles empedradas y sus casas rústicas de piedras del siglo XVI

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Tras las festividades de las Navidades, son muchos catalanes los que ya comienzan a organizar el calendario con los días festivos de este nuevo año para realizar una escapa. La comunidad catalana tiene numerosos planes, pero también destacan por los pueblos bonitos que invitan a realizar una visita.

Uno de los pueblos ideales para conocer este invierno en un solo fin de semana en Cataluña es Rupit i Pruit, ubicado en el norte de la comarca de Osana. Un municipio que parece sacado de cuento y el cual ha sido elegido durante dos años consecutivos como “el más bonito del mundo”, según la Organización Mundial de Turismo.

Uno de los pueblos más antiguos de la comunidad catalana, que conserva su esencia medieval a través de sus calles empedradas y sus casas rústicas de piedras del siglo XVI. A pocos kilómetros, un conjunto diseminado de masías, conocido como Pruit, evoca los tiempos en los que la riqueza estaba íntimamente relacionada con la tierra.

Un pueblo de cuento 

Además, según recoge la web del Ayuntamiento, Rupit cuenta con el distintivo de Pueblo con Encanto de la Agencia Catalana de Turismo, el cual únicamente se otorga a municipios que presentan un atractivo o belleza especial, en su conjunto, que cautiva y enamora al visitante y que viene dado precisamente por la conjunción de aspectos y elementos arquitectónicos, urbanísticos, patrimoniales, medioambientales y turísticos.

Este pequeño pueblo tiene uno de los mayores atractivos, el puente colgante que se construyó en 1945 y es el punto más fotografiado -y fotogénico- del municipio.

Asimismo, las casas de piedra seca erigidas en el siglo XVII, la Plaza Mayor o la iglesia barroca de Sant Miquel, desde cuyo campanario se aprecian las mejores vistas sobre el pueblo, son otros de los atractivos que engatusan a los visitantes.

Mientras, que otro de los destacados, es el conocido castillo de Rupit, una fortaleza medieval del siglo XI, ubicado en lo alto de la colina. Según explica la web de Art Medieval, el dominio del castillo estuvo en manos de la rama principal de la familia Cardona hasta el año 1276, cuando Ramon Folc V lo dejó en testamento a su segundo hijo Bernat Amat.

Este lo dejó a su hijo Ramón Amat, que al morir lo legó a su cuñado Ramón Roger II de Pallars. En 1369, Gilabert de Cruïlles adquirió el castillo y en 1681 Carlos II creó el título de Marqués de Rupit.

Y, por último, puedes terminar tu ruta en el mirador del Molí d’en Marandes que se encuentra en la calle Barbacana. Allí, se encuentra el molino de harina, que data del siglo XVII y es uno de los pocos que sobrevivieron a las riadas de 1940. Este molino estuvo en funcionamiento hasta 1962.