Imágenes de la habituación improvisada donde pernoctaba la víctima

Imágenes de la habituación improvisada donde pernoctaba la víctima CNP

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Dormía en la trastienda y trabajaba 13 horas sin contrato: ocho meses atrapado en un local de Lliçà d’Amunt

La Policía Nacional ha detenido al propietario del establecimiento por presunta detención ilegal y explotación laboral; la víctima ha sido derivada a los servicios sociales

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Agentes de la Policía Nacional han detenido en la localidad de Lliçà d’Amunt (Barcelona) al propietario de un establecimiento de comida rápida acusado de mantener retenido de manera ilegal a uno de sus empleados. 

Según ha podido saber Crónica Global, el ahora detenido habría explotado laboralmente al trabajador al que, además, presuntamente, privaba de libertad mediante amenazas, encierros nocturnos y abuso de su situación de extrema vulnerabilidad.

Sin contrato y sin Seguridad Social 

La Policía Nacional ha informado que el trabajador llevaba ocho meses trabajando en el local sin contrato, sin estar dado de alta en la Seguridad Social y sin percibir salario alguno, a pesar de realizar jornadas superiores a las 13 horas diarias.

Como única compensación, recibía comida —habitualmente restos sobrantes del establecimiento— y un lugar donde dormir: una estancia habilitada de forma precaria en la parte trasera del local.

Habitaba en la trastienda

Durante la inspección, los agentes comprobaron que en la trastienda existía un habitación improvisada como dormitorio, con colchones, ropa y efectos personales, en malas condiciones de higiene y salubridad, con claros indicios de estar siendo utilizada de manera continuada.

El trabajador explicó a los agentes que su jefe cerraba el local con llave por fuera durante la noche, impidiéndole salir, y que le “metía miedo” diciéndole que, si abandonaba el establecimiento, podría ser detenido por la policía por encontrarse en situación irregular y tener problemas para regularizar su situación administrativa.

Imagen de archivo de un agente y un coche de la Policía Nacional

Imagen de archivo de un agente y un coche de la Policía Nacional

Un contrato que nunca llegó

Además, el empleado denunció que el propietario le exigió 10.000 euros a cambio de formalizarle un contrato de trabajo, promesa que nunca se cumplió, y que era objeto de insultos, amenazas y agresiones físicas cuando cometía errores o planteaba quejas por las condiciones en las que vivía y trabajaba.

Cuando pidió ropa de abrigo ante la llegada del frío, su jefe le respondió que “aguantase, que no se iba a morir por el frío”, y cuando expresó preocupación por la falta de salubridad del local, le contestó que “no se preocupase, que tampoco le iban a atacar las ratas”.

Presunta detención ilegal 

La víctima reconoció encontrarse en una situación de dependencia económica y personal, y aunque era consciente de que las condiciones eran ilegales, necesitaba el trabajo para poder subsistir en España, ya que al menos le garantizaba algo de comida y un lugar donde dormir.

La Policía considera que la conducta del empleador, desarrollada en un contexto de explotación laboral, abuso de superioridad y sometimiento, excede del ámbito estrictamente laboral y puede ser constitutiva de un delito de detención ilegal, al haber limitado de forma real y efectiva la libertad ambulatoria del trabajador.

El empleado ha sido derivado a los servicios sociales, donde ya está recibiendo atención y recursos de apoyo, mientras que el detenido ha sido puesto a disposición judicial.