La Generalitat de Cataluña crea una guía con pautas para que residencias, centros de día y otras infraestructuras para personas mayores respeten a las personas LGTBI+ y estas no se vean obligadas a "volver al armario" cuando ingresan en ellas por miedo a ser juzgadas y sentirse más solas.



El documento aborda el uso de lenguaje inclusivo, respeto a la expresión de género, designación de personas de referencia, procesos internos de denuncia y lugares "seguros" en los centros, o garantizar que las parejas que forman varias personas del colectivo puedan compartir habitación para proteger su intimidad. "El derecho de las personas a ser como quieran ser, independientemente de su orientación sexual o identidad o expresión de género, debe garantizarse a lo largo de todo su ciclo de vida, y eso también incluye la vejez", ha explicado la consellera de Igualdad y Feminismos, Tània Verge, en la presentación de la guía en la residencia Gent Gran de Gracia.

Distintivo de "espacio seguro"

Por ahora, las pautas son solo recomendaciones, aunque se incentivará a las residencias que las sigan con un distintivo que indique que el centro es un espacio seguro, con el fin de que las personas mayores LGBTI+ puedan localizar fácilmente los centros que velan por la garantía de sus derechos.



Uno de los asesores del documento, el director del Casal Lambda, Jordi Samsó, ha calificado de "paso más en la historia" de los derechos LGTBI esta guía, con la que espera se contribuya a ir avanzando en la atención respetuosa del colectivo también en los centros de cuidados. "Se relaciona siempre al colectivo con la juventud, con el placer, con la noche, pero nosotros también nos hacemos mayores", ha reivindicado.

Protocolo específico

La primera medida marco es la incorporación en el centro de un protocolo especifico para gestionar la acogida de personas LGBTI+, incluyendo disponer de materiales informativos (trípticos, carteles, etc.) en los que se especifique cómo el centro garantiza el respeto a la diversidad de orientaciones sexuales y de identidades de género.



Además, de forma visible deberán constar en las normas de convivencia el deber de respeto hacia las personas LGBTI+ y se aboga por adecuar los formularios y reglamentos internos a la diversidad del colectivo, con un uso de lenguaje inclusivo en todos los documentos producidos por el centro.

Persona de referencia

Igualmente, se llama a realizar acciones de sensibilización y formación de los equipos profesionales y se pide que en cada centro se designe a una persona referente LGBTI+ que esté especialmente pendiente de los residentes del colectivo. Además, deberán nombrar a un miembro del personal para la acogida específica de las personas LGTBI+ que les oriente desde el principio y con el que puedan establecer una relación de confianza y seguridad.

La guía apunta que en el caso de que la persona de referencia sea LGTBI+ y, si así lo desea, lo haga saber a los residentes para que se sientan más cómodos y acogidos. "Para que la persona sienta que no está sola y que, si en un momento determinado se siendo aislada, pueda buscar su complicidad", añade la guía.

Asimismo, también habla de incluir actividades de ocio y entretenimiento sobre la realidad LGBTI+, como talleres y actividades lúdicas, charlas o proyecciones de películas de temática LGBTI.

Habitaciones y baños

En la línea de evitar posibles discriminaciones, es necesario que la gerencia del centro, a la hora de asignar una habitación compartida, evite que una persona LGBTI+ comparta dormitorio con una persona que, por sus características personales o su historia de vida (intolerancia, estrechez de miras, machismo, etc.), "pueda tener una actitud LGBTIfóbica hacia su compañero o compañera de habitación", dice la guía.



También recomiendan asegurar que una pareja LGBTI+ que entre a vivir en una residencia "tenga el mismo grado de intimidad que una pareja heterosexual", lo que significa "fomentar la unidad y el vínculo familiar, y que se garantice que la pareja, dentro de lo posible, tenga una habitación doble exclusiva". Respecto a los baños, en la medida de que la infraestructura lo permita, deberan contar ser para hombres, mujeres  y convenientemente señalizado, para personas trans y/o no binarias.

Personas Trans

Para realizar un buen acompañamiento a las personas trans señalan que "es imprescindible que el personal sanitario de la residencia tenga el conocimiento de las necesidades más básicas de personas transgénero y se asegure que estas tengan acceso sin dificultad a las hormonas (estrógenos o testosterona) que han ido tomando a lo largo de su vida".



También se establece que a las personas trans identificadas legalmente con un sexo distinto a su sexo sentido se las tratará utilizando el género correspondiente a su sexo sentido. "Esto significa que si una persona se presenta como mujer, pero su DNI dice que su sexo es masculino, hay que dirigirse a ella en femenino", apunta el texto.