Ocupado ilegalmente”. Estas dos palabras acompañan la descripción de varios pisos anunciados en portales inmobiliarios. Existe un mercado de viviendas allanadas o usurpadas en venta: el propietario, normalmente un banco, acepta un precio muy por debajo de mercado, mientras que el comprador debe lidiar con el costoso y largo proceso de echar a los ilegítimos inquilinos.

Un bloque con viviendas okupadas en el Besòs, Barcelona / LUIS MIGUEL AÑÓN (CG)

El número 10 de la calle Lluís Borrassà de Barcelona alberga uno de estos inmuebles que se anuncian para venderse con okupa incluido. “Compro piso, no importa estado”, reza un papel colgado en el portal de este bloque del Besòs, donde una puerta entreabierta da paso a un vestíbulo con buzones también forzados. Una escalera en mal estado conduce hasta el segundo primera; el timbre no funciona y tres golpes en la puerta despiertan a uno de sus moradores a las 11.30 de la mañana.

La puerta de un piso okupado en un bloque del Besòs, en Barcelona / LUIS MIGUEL AÑÓN (CG)

“Es mi casa”

Esta es mi casa, no está en venta”, afirma aturdido un hombre esbelto de unos 35 años peinado al estilo caribeño. “Compré el piso hace mucho tiempo, unos 14 años”, insiste. Pero la vivienda está ahora en manos de una entidad, que busca comprador a través de una agencia. No gustan las preguntas sobre la okupación: “En otro momento, hermano”, pronuncia, antes de despedirse.

Al cerrarse la puerta de madera que confina la vivienda, tres personas bajan por la escalera. “Nosotros llevamos poco tiempo viviendo aquí, vinimos hace unos meses de Macedonia”, explica una joven embarazada acompañada de un hombre y otra mujer de la misma edad. “No hemos notado problemas, pero no entendemos mucho por el idioma... A lo mejor otros vecinos sí lo han notado”, señala.

Las ventanas de un piso okupado en el barrio del Besòs, Barcelona / LUIS MIGUEL AÑÓN (CG)

3.000 euros para echar al okupa

Otra residente de la zona asegura pasar “miedo” cerca del bloque: “No me vendría a este edificio a vivir ni aunque me regalasen el piso”, reconoce mientras pasea a su perro. Según ella, quedan unas pocas familias que llevan toda su vida en la escalera, mientras que en el resto de rellanos ha habido muchos cambios. “Entra y sale mucha gente del portal”, añade.

“Los bancos suelen pasar los pisos a fondos de inversión”, indica Francisco Abad, presidente de la Asociación de Vecinos del Besòs. “Con varios fondos, hemos negociado y nos venían a decir que era una práctica habitual, para desahuciar a okupas, dar 3.000 euros para irse”, revela, aunque otras fuentes elevan esta cantidad hasta los 7.000 euros. Abad lamenta que, en el barrio, “esta táctica se ha dado incluso con pisos desde los que se estaba intentando llegar a un acuerdo” a través de las Administraciones.

El presidente de la Asociación de Vecinos del Besòs, Francisco Abad / LUIS MIGUEL AÑÓN (CG)

Hablan las inmobiliarias

Crónica Global se ha puesto en contacto con dos de las agencias que comercializan inmuebles okupados. Una de ellas, la inmobiliaria Habitat.cat, avisa de que ellos no se hacen responsables del allanador. "Una vez adquirido el piso, yo acompaño al comprador, pero no negocio nada con el okupa", sentencia una fuente. Además, advierte de que el inmueble no puede hipotecarse, ya que "no pueden entrar tasadores" al estar allanado.

Considera que comprar un piso okupado es una buena opción para aquellas personas que quieran ahorrarse dinero, ya que "el precio es más barato que el precio del mercado". Y todavía puede salir más económico si el comprador negocia con el banco, que asegura que están "dispuestos a rebajar un 15 o 20% más la cantidad inicial". 

Desde Carrell Real Estate, destacan que en muchos casos, “son pisos en los que el pagador dejó de pagar la hipoteca y se lo han quedado los fondos inmobiliarios de los bancos”. Se suelen vender con un precio más bajo y las agencias tardan más en cerrar las operaciones, aunque “a veces no es que se ponga a la venta el piso ya okupado, sino que llega al mercado y después se okupa”, ya que los allanadores “están pendientes” de los inmuebles que se quedan vacíos: “Lo tienen muy vigilado”.

El edificio del antiguo cine Pere IV en el Besòs, Barcelona / LUIS MIGUEL AÑÓN (CG)

“La okupación es un negocio”

Daniel Avilés, director general de Seguro Contra Okupas, corrobora que la compra de un piso okupado como inversión “es una práctica muy común”, como lo es la elaboración de informes para analizar el perfil del okupa y la rentabilidad de la operación. Como los propietarios “no están pasando un buen momento”, aplican rebajas de hasta el 60%. Alerta de que “la okupación se está convirtiendo en un negocio” y detalla que “hay empresas que se dedican solo a comprar pisos okupados por 60.000 euros para echar a los okupas, reformarlos y venderlos”.

Según Avilés, lo más habitual es que el vendedor sea un banco o una de sus filiales y el comprador sea un fondo de inversión, aunque también hay particulares que venden o compran pisos okupados. “Si tienes tiempo, sale a cuenta, porque lo acabarás echando”, manifiesta Toni Miranda, presidente de la Organización Nacional de Afectados por la Okupación, que denuncia que las mafias organizadas se dedican a la extorsión y que “como no existe la reincidencia, los okupas, cuando les echan de un piso, se van a otro”.