Óscar Pérez se encontró el martes con una trampa mortal ideada por un sicario para abatirlo a plena luz del día en Cerdanyola del Vallès. El mecánico de profesión recibió cuatro tiros por la espalda que acabaron con su vida poco después de que dejara a su hijo en el instituto. Los Mossos d'Esquadra investigan un caso del que poco a poco se empiezan a filtrar detalles.  

La policía catalana conduce con sumo secreto el avance de las pesquisas. Se trata de la segunda ejecución callejera a tiros en apenas diez días en la conurbación de Barcelona. La primera fue la de Valentín Moreno, el homicida de la Vila Olímpica, en Sant Adrià de Besòs el 19 de noviembre. La segunda, la de este martes en Cerdanyola. Ahora, fuentes no oficiales del cuerpo de seguridad desvelan la emboscada que puso el asesino profesional que habría sido contratado para acabar con su vida. 

Negocio de importación

Pérez tenía 48 años, era vecino de Cerdanyola y había trabajado en Neumáticos Poli. El mecánico progresó y logró montar un taller propio de reparación de vehículos. No se dedicaba de forma exclusiva a arreglar coches. Es la otra actividad que tenía lugar en el establecimiento la que está en la agenda de los investigadores como posible motivo del crimen. Es una de las hipótesis con las que se trabaja. 

El fallecido operaba un negocio de compraventa y puesta a punto de automóviles, la mayoría de alta gama, a escala internacional. "Compraba, reparaba y revendía, no era nada ilegal", informan fuentes policiales desde el estricto anonimato. "Era un chanchullo informal, legal, pero que pudo generar problemas", deslizan los interlocutores próximos a la investigación. Ello cobra fuerza por cuanto se conoce el escaso arraigo del negocio narco en el municipio, a diferencia de otras localidades de su entorno. Y es que las particulares características de este asesinato encajarían con una muerte relacionada con el tráfico ilegal de sustancias, tal y como se pensó en un primer momento. Aun así, no parece que Pérez tuviera ninguna relación con este mundo.  

Arrojado

Las mismas fuentes --los Mossos d'Esquadra solo confirman que las pesquisas para identificar, localizar y detener al atacante están "abiertas"-- ponen el foco en otro elemento. "Óscar no se arrugaba, tiraba para adelante si le vacilaban", señalan. Remarcan que esta descripción de su carácter no se debe interpretar como una presunta propensión a la violencia, sino como una tendencia a no rehuirla si alguien trataba de amedrentarle con malas formas. Algunas fuentes recuerdan que la víctima frecuentaba los bares de copas de la localidad donde vivía.

El encontronazo fue imposible, porque el pistolero planificó el homicidio para que tuviera lugar sin ninguna pelea. "Le esperó fuera del colegio de su hijo, le pinchó las ruedas del coche para que fuera a pie a tomarse el café en La Cepa de Oro [un establecimiento cercano al centro educativo] y, cuando lo tenía a tiro, abrió fuego por la espalda", enumeran. Los vecinos escucharon la ejecución callejera, pero fue tan rápida que impidió acción de auxilio alguna. Todo ello confirmaría que el responsable de la muerte del mecánico fue un profesional. ¿Quién lo contrató? Mossos d'Esquadra está volcados en ello. 

Mossos investiga

El Área de Investigación Criminal de la Región Policial Metropolitana Norte del cuerpo de seguridad catalán ha asumido las indagaciones para saber por qué fue asesinado el mecánico. Los investigadores escrutan el entorno de Óscar para conocer qué motivos pudieron llevar a dispararle en cuatro ocasiones por la espalda. 

La policía catalana recibió el aviso poco después de las ocho de la mañana. Hasta el lugar del crimen, que tuvo lugar en la zona de Serragalliners de la localidad, una vía urbana muy transitada que une el municipio con la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB), se desplazaron sanitarios del SEM. No pudieron hacer nada para salvarle la vida. El caso se encuentra bajo secreto de actuaciones.