La séptima jornada de protestas contra el encarcelamiento de Pablo Hasél en Barcelona este martes comenzó con una concentración en Arc de Triomf. Sobre las 19:00 horas, cerca de 700 manifestantes --según la Guardia Urbana-- se dieron cita bajo la lluvia para pedir la libertad del rapero. La marcha enfiló los alrededores del Parlament, para detenerse ante la jefatura de la Policía Nacional en Via Laietana. Aunque la mayor parte de concentrados no protagonizaron altercados, la noche se saldó con tres detenciones. Dos por requerimientos judiciales pendientes, y un tercero por desórdenes públicos. No se produjeron heridos.

 

Lanzamiento de botellas contra la línea de la Policía Nacional en Via Laietana / ELENA BURÉS

Aunque de las celebradas hasta la fecha, esta manifestación ha sido en la que menos incidentes se han registrado, sí se vivieron momentos de tensión. Hasta en cuatro ocasiones los Mossos d'Esquadra anunciaron una intervención inminente cuando un grupo de encapuchados comenzó a tirar botellas contra la línea policial en Laitena. Una zona que también sirvió de escenario improvisado para que algunos de los concentrados se arrancasen a rapear.

 

Un joven se arranca a rapear en Via Laietana en la séptima jornada de protesta por Hasél / ELENA BURÉS

 

Antonio, un vecino harto

Hasta ese punto también se desplazó Antonio, un hombre de edad avanzada, vecino de Sant Pere Més Baix, que se plantó en medio de los manifestantes, y de periodistas ataviados con casco para evitar ser alcanzados por el vidrio que sí impactaba contra agentes y furgones. "No tengo miedo", señaló mientras miraba atónito la escena. No era la primera vez que salía a la calle ante una movilización, señala que en días anteriores, también lo hizo y ayudó a apartar contenedores que algunos radicales habían dejado en medio de la vía.

Antonio, vecino de Sant Pere Més Baix, en Via Laietana, el séptimo día de protestas por Hasél / ELENA BURÉS

Tras los avisos de la policía catalana, los concentrados enfilaron su ruta por el Palau de la Música, aunque en esta ocasión --y no como el pasado sábado-- no fue atacado. La marcha, en la que se pudieron ver tres pequeñas pancartas --pidiendo la libertad de Hasél, otra con la monarquía, y una última pidiendo la república-- continuó de forma relajada hasta la calle Girona. Allí, parte del grupo comenzó a arrastrar contenedores a la calzada para montar barricadas, ante el reproche de otros, que trataban de evitar que les prendiesen fuego.

Los Mossos dispersan

A pesar del rechazo de buena parte de los manifestantes, algunos radicales sí consiguieron quemar algunos de ellos. Metros más arriba, al llegar a la confluencia de Gran Via con Girona, los Mossos comenzaron a dispersar a los manifestantes con sus furgones. Tras la actuación policial, la marcha quedó prácticamente disuelta. El balance, según la policía, es de 10 contenedores quemados.

 

Manifestantes tratan de incendiar un contenedor y otros lo impiden / ELENA BURÉS

La maniobra de los agentes se sucedió durante algunos minutos hasta que en la zona quedaron más periodistas que manifestantes, todo ello media hora antes de la entrada en vigor del toque de queda. El dispositivo culminó con el registro de varios jóvenes en un parking de Bruc con Aragó. Un despliegue de motoristas de la policía catalana que dieron el alto a seis manifestantes, aunque tras el registro les dejaron marchar.

Registro

Uno de ellos aseguró que había quedado con sus amigos en la Barceloneta, como hacen siempre, y que se disponía a coger el metro para volver a su casa, en L'Hospitalet, cuando lo paró la policía. "No he participado en la protesta, solo pasaba por la calle", aseguró a este diario. No era así, el joven sí había participado en la marcha, como demuestran las imágenes.

Un participante en la manifestación (i) / EFE y el registro del mismo manifestante (d) / EB