Los intentos del ayuntamiento de reducir el tráfico en Barcelona no están dando los frutos esperados. Los conductores que transitan por los accesos de la ciudad en hora punta pierden un total de 47,8 horas anuales en retenciones de tráfico. O lo que es lo mismo: dos días enteros al año o seis jornadas laborales.

El volumen de vehículos en las entradas a Barcelona ha aumentado un 14% en relación a 2016, y el tiempo perdido en congestiones, un 19,5%, según datos de un estudio elaborado por el RACC presentado este miércoles. Su presidente, Josep Mateu, ha reclamado un "plan de emergencia masivo" de transporte público para solucionar el problema.

Atascos desde las seis de la mañana

Lejos de solucionarse, los atascos para entrar a la ciudad van a más. También las franjas horarias más afectadas. Por la mañana, las retenciones se inician ahora a las 6:00 h, una hora antes que en 2016, y además duran más tiempo, concretamente hasta las 9:15h. El peor momento de la hora punta tiene lugar a las 7:30 h.

Por la tarde, la hora punta se ha adelantado en la misma proporción y arranca a las 16:30 h, cuando en 2016 era a las 17:30 h. La franja más delicada va de las 16:30 h a las 19:30 h.

320.000 afectados

Según el informe, los atascos afectan a más 320.000 personas, con la consiguiente pérdida de tiempo y daño al medio ambiente. Según los cálculos, en tiempo, cada día laborable se pierden hasta 63.000 horas por las congesiones, lo que equivale a 15,3 millones de horas por año.



Los datos revelan que, en comparación con 2016, los momentos de máxima congestión en las entradas a Barcelona se han ampliado hasta dos horas al día, al verse obligados muchos conductores a madrugar para evitar los atascos.

Impacto económico de 170 millones de euros

Las retenciones tienen actualmente en Barcelona un impacto económico de 169 millones de euros anuales, un 23 % más que en 2016, según los cálculos de la entidad, que estima en 10 euros el valor de la hora perdida en tráfico.

Durante los momentos de mayor retención, las carreteras metropolitanas llegan a acumular 52 kilómetros de cola, con un flujo de circulación de menos de 40 km/h.

Los usuarios de las Rondas, más perjudicados

Los usuarios más perjudicados son los que circulan por las Rondas de Barcelona (B-10 y B-20), con demoras de alrededor de 28 minutos (entre las 7:00 y las 8:00 h) --casi el doble que en 2016--, muy por encima de los 3,3 minutos de media que pierden los de la C-31 y C-32, en el Maresme.

De los 402 kilómetros de corredores analizados, los del Barcelonès, el Baix Llobregat y el Vallès Occidental son los que concentran cerca del 80 % de la congestión, principalmente por la mañana y en el tercer caso, donde se ha pasado de 2,8 millones de horas anuales de retención a las 4 millones de horas.

Recorridos de 20 a 50 kilómetros

En general, el tráfico en los accesos a la capital catalana ha aumentado un 14,6 % desde 2016 y se sitúa a niveles similares a antes de la crisis, sobre todo en la C-16 y la C-33, dos pistas de pago que demuestran, sostiene el RACC, que cada vez más las personas se plantean pagar para evitar los atascos.

Además, la mitad de los desplazamientos que se realizan son de carácter metropolitano y el recorrido oscila entre los 20 y los 50 kilómetros.

Más transporte público

A la vista de los datos, el presidente del RACC, Josep Mateu, ha reclamado "una red de transporte público de calidad que conecte toda el área metropolitana", especialmente, ha recordado, ante la puesta en marcha de la Zona de Bajas Emisiones a partir de enero de 2020, que afectará aproximadamente a 150.000 personas.

En este sentido, ha instado a "ejecutar con urgencia las infraestructuras" de la red de trenes de Cercanías, como el segundo túnel de ferrocarriles del Vallès o el desdoblamiento de la R3, así como rebajar los precios de los títulos de tarifa plana para que sean "más competitivos" que la T-10.

Disposición a cambiar de hábitos

También ha abogado por ampliar los aparcamientos Park & Ride en las estaciones de tren, impulsar más carriles VAO de bajo coste y emplear la tecnología para señalizar si las rondas están congestionadas o para que los conductores adopten velocidades variables.

Según el estudio, buena parte de los usuarios de vehículos privados estarían dispuestos a cambiar de hábitos si tuvieran la oportunidad: el 45% compartiría coche y el 36% dejaría el vehículo en un aparcamiento en una estación de tren o autobús fuera de la ciudad.¡