La crioterapia es un proceso en el cual se expone una superficie del cuerpo a unas temperaturas muy bajas de entre -110ºC y -196ºC, esto se consigue con el uso de una máquina de crioterapia que usa como elemento principal el nitrógeno líquido “evaporado”.

El nitrógeno líquido es el encargado de conseguir temperaturas muy extremas, lo se produce gracias a que se mantiene gélido sin necesidad de aplicar frío. Además tiene una peculiaridad que lo hace perfecto para estos tratamientos y es que a temperatura ambiente pasa de estado líquido a vapor, por eso se dice que se usa nitrógeno líquido evaporado.

Siempre con supervisión profesional

Exponer el cuerpo a temperaturas tan bajas, podría llegar a producir quemaduras si se trabaja de forma incorrecta, por este motivo se aplica durante un periodo muy corto de tiempo sobre la piel: de 2 minutos a 4 minutos, y en un lugar controlado bajo supervisión médica.

Con esta terapia se pretende obtener una respuesta corporal a diferentes niveles entre los cuales estarían el circulatorio, el muscular y el neuroendocrino. Esto se consigue por el frío intenso sobre el cuerpo, que estimula de esta forma los termoreceptores, los cuales emitirán señales al cerebro para que éste genere una respuesta como mecanismo de defensa ante la situación de “hipotermia” que está sufriendo en ese preciso instante.

¿Qué resultados se pueden obtener con la crioterapia?

Lo cierto es que esta terapia ofrece un gran abanico de resultados en función del lugar dónde se aplique, pero los efectos más destacados sin duda alguna son los siguientes:

  • Efecto antiinflamatorio. El frío aplicado sobre una zona concreta de piel dará como resultado una reducción de hiperperfusión dependiente de la inflamación a través de vasoconstricción.
  • Efecto analgésico. La crioterapia es muy efectiva en la lucha contra los dolores ya sean agudos o de tipo crónico, como puede ser el caso de las personas que sufren de fibromialgia. En este caso el frío hace que la velocidad de conducción nerviosa disminuye considerablemente haciendo que se inhiban las fibras nociceptivas, con lo que disminuirá la sensación de dolor.
  • Relajación. La aplicación de frío mediante crioterapia favorece la liberación de endorfinas y serotonina, por lo que esto tendrá un efecto muy notorio en la sensación de bienestar y disminución del estrés en el paciente.
  • Activación metabólica. El cuerpo humano suele actuar rápidamente cuando detecta una disminución de la temperatura corporal, combinándola mediante espasmos (temblores) o activando el metabolismo, para de esta forma aumentar dicha temperatura, por lo tanto al recibir una sesión de crioterapia el cuerpo se pondrá a trabajar duro para compensar ese descenso de temperatura. Este trabajo que realizará el cuerpo para aumentar la temperatura tendrá un gasto calórico importante, el cual puede variar entre 200 y 800 kilocalorías.

Como se puede observar la crioterapia se puede emplear en una gran variedad de casos, ya sea tratar un dolor crónico, conseguir una relajación muscular adecuada (en deportistas de élite) o bien ayudar en la pérdida de peso con la activación metabólica.

¿La crioterapia es adecuada para todas las personas o tiene contraindicaciones?

Por regla general, cualquier persona podrá realizarse un tratamiento de crioterapia sin tener problemas, no obstante hay casos excepcionales en los cuales no está aconsejado aplicarla:

  • Personas con problemas cardiacos. La disminución de temperatura tan brusca podría tener un efecto negativo en la salud de las personas que sufren de problemas cardíacos, por lo que antes de ir a una sesión de crioterapia es aconsejable consultar al médico de cabeza si en ese caso particular podría existir algún tipo de peligro.
  • Problemas de salud graves. De igual forma que pasa con las personas que sufren problemas del corazón hay otro tipo de dolencias que no son aconsejadas a la hora de realizarse una sesión de crioterapia, entre ellas están las distintas enfermedades vasculares, el derrame cerebral, tuberculosis, tumores malignos, diabetes hemorrágica, anemia severa, hipertiroidismo, neurosis histérica…
  • Personas con poca resistencia al frío. Muchas personas son las que no toleran bien las bajas temperaturas ambientales, por lo que se podría decir que tienen un umbral del dolor bajo. En estos casos no está aconsejado realizarse crioterapia ya que sufrirían en exceso.
  • Mujeres embarazadas y menores de 15 años. En estos dos casos no se debe realizar una sesión de crioterapia. No es aconsejable puesto que las embarazadas podría verse afectadas de forma negativa y los menores de 15 años aún están desarrollándose.

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