Transports Metropolitans de Barcelona (TMB) prevé retirar todo el amianto de la red de Metro de la capital catalana en tres o cuatro años como máximo. La empresa gestora del suburbano sustituirá todos los vagones y estructuras afectadas por este material, que puede provocar enfermedades en el aparato respiratorio. y que no afectan a la calidad del aire según mediciones que han dado resultados negativos.

Lo ha dicho en rueda de prensa el consejero delegado de TMB, Enric Cañas, junto al director de Metro, Marc Grau; al responsable de Salud de TMB, el doctor Miquel Mira, y al director técnico Jordi Micàs, que han asegurado que las garantías de la calidad del aire en la red de Metro son totales. En este sentido, Enric Cañas ha garantizado que “en las pruebas que se han realizado, según establece la ley, no se ha detectado presencia de amianto que suponga un riesgo para la salud de las personas”.

38 coches afectados

TMB empezó a analizar en septiembre una pintura bituminosa antiruido que reviste cajas metálicas de trenes de las series 3000, 4000 y 2000 después de que se detectara amianto en el Metro de Madrid, y una parte de las muestras ha revelado la presencia de una baja proporción --del 5% al 10%-- de crisólito, una variante de este peligroso elemento.

Este material, que no desprende fibras y no es peligroso para las personas si está bien conservado, se ha detectado en 38 coches de Metro de los 109 analizados, aunque todavía quedan por analizar otros 111 vagones más. Hasta ahora no se había detectado amianto porque no se había buscado en las pinturas ya que se desconocía que existiera esta posibilidad.

Trenes fabricados en 1980

Si bien en Madrid se ha paralizado la circulación de los vagones con presencia de amianto, en Barcelona se ha optado por marcar los coches en que se detecta este material para que no se realice ninguna actuación de mantenimiento que pueda alterar la pintura y provocar la emisión de fibras. También se valorará si hacen falta actuaciones de retirada o encapsulamiento --que impidan que se pueda tocar el material-- de esta pintura.

Los trenes afectados fueron fabricados en la segunda mitad de la década de 1980 y por su antigüedad serán los primeros en ser renovados, algo que se prevé que suceda en un máximo de cuatro años. Según Cañas, comprar trenes no es un proceso rápido, por lo que ya estaba previsto retirarlos antes de hallar el variante del amianto.

Segundo análisis

TMB hará un segundo análisis en los coches en que los resultados han dado negativo, para reconfirmar la ausencia de amianto, y ha iniciado un plan para detectar otros elementos que puedan contener este material. Para tal efecto, se creará un inventario exhaustivo --realizado por una empresa especializada-- tanto en la red de transporte como en las dependencias y en todos los vehículos.

Cañas ha resaltado que, además de retirar los trenes, prevén retirar en un máximo de cuatro años todos los elementos de amianto --como planchas de fibrocemento en la estación de la Verneda, que se sustituirán los primeros meses de 2019-- que puedan detectarse con este inventario que se está realizando.

Seguimiento de la salud de los empleados

TMB se integró en 1987 en el Registro de Empresas con Riesgo de Amianto (Rera) y desde entonces ha retirado elementos de construcción con amianto en 3.000 metros cuadrados de material con estas fibras. Asimismo, ha creado un programa de vigilancia de salud de trabajadores que pudieran haber estado expuestos al material.

El programa hace seguimiento de 185 empleados en activo --cifra que aumentará con los colectivos que el comité de Seguridad y Salud ha acordado incorporar--, e incluye también a 89 trabajadores jubilados, que han sido derivados al sistema público para continuar su vigilancia.

Han asegurado que no se ha diagnosticado ningún caso de asbestosis pulmonar, mesotelimoda pleural, cáncer de pulmón o mediastino entre las personas del programa.