Noticias reales. "Exclusiva: El Rey, de incógnito, en un plan con amigos". Parece que viene fuerte el Hola, pero no es lo que parece. "Una imagen inusual caminando por la calle", insiste la revista en un subtítulo que apunta bajo, en la esquina inferior derecha de la tapa, con foto del monarca "de incógnito", estado sustanciado en unas gafas negras que no contribuyen en nada a pasar desapercibido y menos aún a utilizar el término incógnito. El planazo con amigotes consistió en una simple comida.



¿Será Felipe VI como Juan Carlos I? Es leyenda que al Rey padre le gustan los huevos fritos con chorizo regados con vino tinto. Doña Sofía, en cambio, es de comer "sano", como su nuera, de modo que a Don Felipe no le ha quedado más remedio que satisfacer fuera de casa sus instintos de la región abdominal.



El Rey padre tiene buen diente y un paladar popular. Es un español integral en los usos y costumbres del vientre, un ser racional de los que toman raciones en los bares (Siniestro Total), el Campechano, según la caricatura mediática, tenaz partidario de la gran cocina del ajo y el cerdo.



El caso es que el Hola dedica al establecimiento donde comió Felipe un extenso publirreportaje que incluye foto del monarca con el propietario y detallada información sobre el menú del día, a 11,90 euros. El Rey optó por unas setas con virutas de jamón, merluza a la romana y torrija con helado de vainilla. O sea que se condujo en abierta rebeldía frente a los estrictos criterios dietéticos de Doña Letizia, cuya relación con las proteínas de origen animal es escasa. Por no hablar de los fritos y rebozados. La Reina es flexivegetariana y una vez dijo que ingiere tres huevos en el desayuno, prescripción de la célebre dieta anti-aging del reputado dermatólogo Perricone.



Dadas las circunstancias, la cocina en Zarzuela es un tema espinoso en el que la Reina es autoridad competente en razón de su cargo de Embajadora Especial para la Nutrición de la FAO, la organización alimentaria de la ONU. En su casa se come lo que ella manda, como es natural y se pudo comprobar en la secuencia del almuerzo familiar difundida el pasado enero para celebrar el cumpleaños del Rey. Un festín: sopa verde y pescado hervido. Sin noticias del postre. Eso y que Letizia ha diseñado el menú del colegio de las niñas (huevos con patatas fritas una vez al mes, pasta, dos veces y hamburguesa o albóndigas, tres) es lo poco que trasciende de las costumbres alimenticias de la real familia.



El Rey se saltó la dieta con amigotes en un restaurante de menú. Horreur. Pero aún se habla más de su felicitación a la revista "Shangay". Se trata de una foto de Felipe VI con la siguiente dedicatoria: "A los lectores, trabajadores y cuantos han hecho posible que el Grupo Shangay cumpla su 25 aniversario, mi felicitación más cordial. Felipe R.". La noticia no es que el Rey se congratule por la feliz existencia de la publicación LGTB, sino que lo haga sólo en su nombre, sin Letizia, con una foto de "single". El detalle alimenta toda clase de especulaciones, algunas de ellas relativas a la pérdida de peso institucional de la Reina, sometida a una inclemente dieta de jarabe palo, receta de los monárquicos tipo hiperventilados.