La conocida y apodada 'Dieta Occidental' se ha asentado en las sociedades europeas y norteamericanas. Muchos ciudadanos la realizan, pero pocos conocen en que se caracteriza. Esta dieta está basada en un elevado contenido de alimentos ultraprocesados, como los hidratos de carbono y las grasas refinadas, algo que supone una ingesta de grasa que sobrepasa la recomendación nutricional diaria, 2000 kilocalorías. 

Además, la mayoría de grasas que se encuentran en estos alimentos son poco "saludables". Un reciente estudio científico publicado por FASEB Journal ha demostrado que la ingesta de estos alimentos aumenta el riesgo de padecer obesidad, alteraciones metabólicas, Alzheimer, cáncer de colon o próstata. 

Reloj metabólico

Pese a que el consumo calórico y los ingredientes de cada alimento sean fundamentales para mantener una dieta equilibrada, las mismas fuentes señalan la importancia del reloj metabólico en los trabajadores del siglo XXI. Los científicos aseguran que los empleados que alternan turnos sufren más, si cabe, los efectos de este tipo de dietas altas en grasa por su mal control del reloj biológico.

No tener un horario fijo o establecido supone un riesgo para la salud. En primer lugar pueden padecer y desarrollar alteraciones del sueño, y asimismo, a nivel metabólico. Un mal control del reloj biológico puede aumentar el riesgo de obesidad, ya de por sí incrementado si se consume una Dieta Occidental.

David Earnest y sus colegas de la Universidad de Texas, Estados Unidos, han intentado vislumbrar hasta qué punto la alteración del ciclo del sueño puede colaborar en los efectos ya de por sí perjudiciales de una dieta alta en grasas. Todas las células del organismo humano poseen un reloj biológico, el cual se regula por un ciclo sueño-vigilia de alrededor de 24 horas, en el cual se tiene en cuenta no solo la somnolencia a las horas correctas, sino también el hambre y otros procesos biológicos relacionados con el metabolismo.

Horarios

Los dietistas apuntan a que se debe reducir la ingesta calórica de carbohidratos las horas previas al sueño. La mayoría de trabajadores que duermen y descansan de noche, no deberían consumir pasta, arroz o pan en exceso antes de acostarse. Aun así, otros apuntan que se deben intercalar los hábitos. 

Si has cenado un plato de pasta, reduce ese consumo por la mañana y al revés. Si has comido muchas tostadas, anula la ingesta de carbohidratos durante el resto del día o en pequeñas proporciones.