Estado Islámico golpea de nuevo a Irak. Los yihadistas han atentado este jueves en un mausoleo chií –la población que sufre las mayores iras de Daesh— de la ciudad de Balad, el mismo día en el que el Gobierno informó de que el ataque del domingo en Bagdad ha dejado ya 292 muertos. El último ataque ha segado la vida a 35 personas de inicio y ha herido a 65.

Los terroristas han operado de la manera habitual: tres suicidas han atacado el lugar con fuego mortero antes de entrar en él a fuego abierto. Dos han culminado la matanza inmolándose en un mercado cercano. El tercero ha fallecido sin poder activar el cinturón de explosivos. Es ya uno de los ocho atentados más sanguinarios de 2016 en la región.