Cada mes, Manuel Martínez Calderón, conocido como el rey de los derribos, vuelve a su cita periódica con la sección de obituarios de La Vanguardia y El Periódico de Cataluña. Lo hace cada 14 de mes, con una esquela pequeña, así como todos los 19 de febrero, fecha de su nacimiento, y 14 de mayo, día de su muerte, a página completa, normalmente la impar más cara. La presencia en las necrológicas de este empresario de Albacete, que llegó a Barcelona hace 47 años, con apenas 850 pesetas su mujer y una Vespa, se ha vuelto un clásico. Se trata de una curiosa historia que publica el diario digital Voz Populi.

Hombre hecho a sí mismo

Antes de fallecer hace 15 años, dejó la orden y el dinero necesario para que en los dos grandes periódicos de Barcelona le recordaran. Así, su familia publica periódicamente una pequeña esquela para rememorar al empresario que trabajó de camarero, chatarrero y buzo hasta lograr ser el número uno de los derribistas. La factura por las esquelas mensuales ronda los 150.000 euros mientras que se dispara hasta los 800.000 euros por las anuales.