La policía francesa ha finalizado con el asalto a la sala de fiestas Bataclan, que había sido ocupada por terroristas, que han tomado como rehenes a los asistentes a un concierto de rock duro, concretamente de death metal. El asalto se ha saldado con cerca de un centenar de muertos, incluyendo a dos de los terroristas.

Los agentes han irrumpido en la sala de conciertos dos horas después de que se iniciara el asalto. Testimonios presenciales hablan de una auténtica "carnicería", y de decenas de cadáveres en el suelo de la sala.