Salvador Sobral ha lanzado un nuevo disco y está dando entrevistas a televisiones, diarios, agencias y demás. En todas ellas se repiten dos cosas: su compromiso social y la aparición de Barcelona.
El portugués ha encontrado su refugio en la capital catalana. Y lo hace por segunda vez. El cantante ya vivió aquí una temporada en 2011, antes de saltar a la fama en 2017, cuando ganó Eurovisión.
Tras ese pico de éxito que no pudo manejar, una enfermedad coronaria que tuvo que superar y giras mundiales, Sobral decidió parar. Y lo hizo en Barcelona.
Aquí reside junto a su pareja, la actriz francesa Jenna Thiam, y su hija Aïda. Una ciudad que le da la vida y donde, como dice, no puede comprarse un piso ni queriendo.
Qué le fascina
Aun así, Barcelona le da vida. Siente que "el pueblo catalán es reivindicativo", sale a las calles, se moviliza por los problemas y eso le encanta.
Este mismo mes reconoció al diario portugués Observador que Barcelona era la ciudad con la que había soñado durante años. Y eso que vivió en Lisboa y París.
Una ciudad musical
La amplitud de las aceras, la posibilidad de desplazarse en bicicleta con su hija y la oferta de actividades para los niños fueron algunos de los aspectos que destaca.
"Cataluña está viva y vibrante de música y de gente que hace música", añadía a Gemma Nierga hace un año. La vitalidad cultural del territorio es otra de las razones por las que eligió Barcelona.
La capital catalana ofrece, además, un entorno urbano que combina patrimonio, vida cultural y mar. Su arquitectura modernista forma parte de esa identidad.
Modernismo
Hay más de 100 edificios modernistas repartidos por la ciudad. La Sagrada Familia, la Casa Batlló, La Pedrera y el Hospital de Sant Pau son solo algunos de los más conocidos.
Pero uno cobra vital importancia: el Palau de la Música Catalana. Esta obra de Lluís Domènech i Montaner es un emblema para los amantes de ambas artes.
Casi cinco kilómetros de playa
A eso se suman los cerca de cinco kilómetros de playas urbanas, desde Sant Sebastià hasta Llevant, integrados en la vida cotidiana de la ciudad y accesibles desde distintos puntos del tejido urbano.
Para Sobral, sin embargo, el atractivo de Barcelona va más allá de sus edificios y de su ubicación junto al Mediterráneo.
Lisboa-París-Barcelona
En la entrevista con Observador, explicó que tanto él como Thiam atravesaban una etapa complicada en Lisboa y que su experiencia posterior en París tampoco había sido buena.
Barcelona les ofreció una alternativa entre las dos ciudades, tanto por su vida cultural como por las posibilidades de construir una rutina familiar.
El músico también destacó que en Cataluña se siente más cómodo en el plano político. En sus declaraciones ha vinculado esa sensación con el debate sobre la vivienda y el turismo.
"Mi madre vive en Lisboa, en un barrio donde solo hay franceses ahora, en el que el metro cuadrado es más caro que en París y Nueva York", señalaba este 14 de octubre en La Revuelta.
Una persona privilegiada
Él sabe que también es un extranjero en Barcelona, pero defiende que intenta "vivir por mis principios" y espera que "un día la situación [de la vivienda] pueda mejorar". Ni él, que es un artista internacional, puede. "Querría comprar una casa en Barcelona y no puedo", lamenta. Aun así, sabe que él no es un buen ejemplo.
Sobral se siente "un privilegiado" y reconoce que, si bien los precios son "mucho más" altos que cuando llegó en 2011, él puede "alquilar y vivir confortablemente. Tengo esa suerte".
Noticias relacionadas
- El mercado de segunda mano ideal para visitar este 18 de octubre: ropa, juguetes y objetos vintage a precios populares por una causa solidaria
- La feria de la seta ideal para ir el 18 y 19 de octubre: catas de bolets, puestos de artesanía y chocolatada popular
- El mercadillo ambulante ideal para visitar cada domingo: 230 paradas, pollos a l'ast y churros en 25.000 metros cuadrados
