El refugio de Carlos Cuevas

El refugio de Carlos Cuevas

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El refugio de Carlos Cuevas: 38.000 habitantes, un jardín secreto y un colegio pijo y religioso

El actor de 'Merlí' mantiene estrechos lazos con esta localidad donde su madre tiene una cafetería

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El actor Carlos Cuevas regresa esta temporada al teatro con L’Herència, una obra dirigida por Josep Maria Mestres que ha recibido numerosos premios. Mientras, no deja de encadenar proyectos cinematográficos.

Pero cuando quiere parar, sabe dónde tiene su refugio: en el lugar donde creció. No es Barcelona, sino Montcada i Reixac, una localidad de la periferia que apenas supera los 38.000 habitantes.

Aquí empezó a tomar forma su vocación de actor, se formó y creció.

Antes de convertirse en uno de los rostros más conocidos de la ficción catalana gracias a series como Merlí, el intérprete pasó por sus escuelas, jugó en los patios de su colegio y descubrió el teatro de la mano de su abuelo Josep.

La pasión por el teatro

Fue él quien lo llevaba a ver espectáculos infantiles al teatro municipal, una experiencia que despertó su interés por la interpretación.

El lazo, pues, es estrecho. El municipio sigue ligado a su historia familiar. Más allá de la conexión de su abuelo con el teatro, su madre está bien enraizada en la localidad.

El jardín secreto de los Cuevas

Su progenitora, Loreto, tiene una cafetería en Montcada, con zona de degustación e incluso un jardín secreto y privado donde tomar algo fresco.

Aquí iba al salir del colegio y por aquí pasan muchos vecinos y curiosos a tomar algo. Un lazo más para Cuevas.

No es el único. Cuevas cursó aquí la primaria, en la escuela pública Mitja Costa, y después estudió en La Salle Montcada, un centro pijo, concertado y de tradición religiosa que también sufrió las consecuencias de la Guerra Civil.

Durante el conflicto, cinco de los siete curas de la escuela que se encontraban en Montcada fueron asesinados.

Dónde estudió Carlos Cuevas

En cuanto al colegio, en lo que se refiere a la ciudad, otro episodio decisivo llegó el 25 de septiembre de 1962. Ese día, el río Ripoll inundó la localidad y destruyó la planta baja del centro.

La escuela tuvo que afrontar los daños y reconstruir sus instalaciones. En los años siguientes se levantaron nuevos edificios y se incorporaron aulas, laboratorios, biblioteca, salón de actos y espacios deportivos.

Qué hay en Montcada

Pero bueno, no todo son desgracias en la ciudad que vio crecer a Carlos Cuevas; también hay muchas cosas que destacar. Porque, aunque sea un rincón de la periferia, no le faltan atributos.

Sin ir más lejos, uno de los lugares más singulares de Montcada i Reixac es la Casa de les Aigües, un complejo industrial construido en el siglo XIX para captar agua subterránea y contribuir al abastecimiento de Barcelona.

El recinto conserva elementos de sus antiguas instalaciones y permite conocer una parte de la historia industrial de la ciudad, ligada a los recursos hídricos del Besòs.

El edificio se encuentra dentro del parque homónimo, un espacio verde que también conserva vestigios del Rec Comtal.

Arte románico en la ciudad

Asimismo, en el entorno de la Serralada de Marina se encuentra la iglesia de Sant Pere de Reixac, uno de los edificios históricos más destacados del municipio, a pesar de estar a las afueras.

El templo conserva elementos de origen románico y ofrece una perspectiva distinta de Montcada, alejada de las carreteras y de las áreas más urbanizadas típicas de la periferia.

Un castillo olvidado

En su día también había un castillo, pero apenas queda nada de esa fortificación. Lo que se mantiene es el Turó de Montcada, la elevación donde se erigía la antigua fortaleza que dio nombre al municipio.

Los restos del castillo, aunque escasos, recuerdan los orígenes de la ciudad y el papel estratégico de esta colina y de la zona a la hora de proteger Barcelona. Algo que Carlos Cuevas sabe de sobra.