Si buscas un plan auténtico para conectar con la vida de montaña, Ripoll te propone una cita perfecta para el 15 de octubre.
La villa celebra la emblemática Feria de Santa Teresa y Feria Catalana de la Oveja de Ripoll, una tradición con casi dos siglos de historia que abre de par en par las puertas del mundo rural y ganadero.
El punto de encuentro es el centro histórico de este municipio del Ripollès, en un marco privilegiado del Pirineo de Girona donde confluyen los ríos Ter y Freser.
Su ubicación de postal y su arraigo campesino convierten a la localidad en un destino muy acogedor para disfrutar de una escapada en familia.
El almuerzo tradicional de pastor
La actividad comienza temprano con el popular almuerzo para ganaderos y visitantes en pleno centro urbano. Los asistentes se reúnen al aire libre para saborear carne a la brasa y productos locales, recuperando la costumbre campesina de tomar fuerzas antes de dar paso al mercado.
Este desayuno compartido llena las plazas de aroma a brasa y conversación, donde se venderán unos tickets al precio de 5 € que incluirán pan con tomate, productos derivados del cordero y bebida, creando un ambiente muy cercano entre los vecinos de la comarca y los viajeros.
Concurso de oveja ripollesa
Durante toda la mañana, los criadores exhiben sus mejores ejemplares de oveja ripollesa, la raza autóctona de la comarca. La muestra incluye un esperado concurso ganadero que premia al mejor marrano, al lote de ovejas más destacado, a los mejores cabritos y al animal más valioso de la edición.
Acercarse a los cercados permite observar de cerca el trabajo de los pastores y entender la importancia que sigue teniendo la ganadería extensiva para cuidar el paisaje del Pirineo.
Exhibición de tosa y lana tradicional
En el marco de la Fiesta de la Lana, las calles acogen demostraciones en directo de oficios casi olvidados. Los artesanos realizan exhibiciones de tosa manual de ovejas, hilado y cardado, mostrando paso a paso el proceso artesanal para transformar la lana recién esquilada.
Estas actividades resultan especialmente didácticas y entretenidas para los más pequeños, que pueden ver en vivo cómo se trabajaba en los valles antes de la llegada de la maquinaria moderna.
Mercado de artesanía y productos locales
Durante toda la mañana, el centro de la villa reúne una veintena de paradas de artesanía y mercado tradicional.
Paseando por sus puestos podrás encontrar desde embutidos curados, quesos de pastor y miel de la comarca hasta elaboración de productos ligados al cordero, repostaría artesana y piezas hechas a mano en lana y madera.
Pasear sin prisas por el mercado es la oportunidad ideal para conversar directamente con los elaboradores de la zona y llevarse a casa un recuerdo con sabor autóctono.
Cómo llegar
Para visitar la feria hay que dirigirse al casco urbano de Ripoll, situado a una hora y quince minutos en coche desde Barcelona por la autovía C-17.
Una escapada a Ripoll el 15 de octubre es la excusa perfecta para saborear la autenticidad del Pirineo, descubrir oficios centenarios y dejarse envolver por la calidez de su gente y disfrutar en familia.
