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Hay pueblos que viven a la sombra de un gigante. Sant Martí d'Empúries es uno de ellos. A pocos kilómetros de L'Escala y pegado al yacimiento grecorromano de Empúries, este núcleo minúsculo de la Costa Brava apenas llega a los 40 habitantes y rara vez aparece en las listas de imprescindibles.

Y, sin embargo, es uno de los rincones con más historia de Girona.

Una península convertida en Paleópolis

Sant Martí se levanta sobre un acantilado rocoso que antiguamente estuvo rodeado de agua, por lo que en sus orígenes fue una pequeña península. Esa posición estratégica atrajo a los primeros habitantes hacia el siglo IX a. C.

En el año 575 a. C. se fundó aquí la colonia focea de Empúries, uno de los enclaves comerciales más importantes del Mediterráneo occidental. Por eso se la conoce como la Paleópolis (ciudad vieja), para distinguirla de la Neápolis, donde están las ruinas actuales.

Sant Martí d'Empúries

Cuatro calles y una muralla

Basta con atravesar el arco de acceso a la muralla para entenderlo. El recorrido se hace a pie por las cuatro o cinco calles del núcleo, y el acceso al transporte privado está prohibido, lo que refuerza el aire medieval. Existe una zona de aparcamiento disuasorio en las afueras.

La iglesia y la plaza

La joya del pueblo es la iglesia de Sant Martí, en la plaza Mayor y catalogada como bien cultural de interés local. Fue construida en 1538 sobre un templo del año 926 y dedicado a Sant Martín de Tours, que según cuentan se alzó sobre las ruinas de un antiguo templo de Artemisa.

Iglesia parroquial de Sant Martí d'Empúries

De estilo gótico tardío, su fachada solo destaca por un rosetón. En su interior se guardan fragmentos grecorromanos, varios altares paleocristianos y una pila bautismal.

La plaza, animada por las terrazas de sus restaurantes, ofrece una buena vista de la iglesia, de la Casa Forestal y de los restos del castillo del siglo XIII.

Modernismo y jardín melancólico

Junto a la iglesia aparece la Casa Forestal, un edificio modernista con aire de art déco, incluido en el Inventario del Patrimonio Arquitectónico de Cataluña. Destacan sus galerías rectangulares y vitrales, con vistas a la bahía de Roses y al Cap de Creus. Hoy es la sede de la Fundación Iberia Graeca.

Pegado a la muralla y casi abandonado a su suerte, se esconde el jardín Víctor Català, mandado construir por la escritora Caterina Albert. Es de propiedad privada, pero se puede acceder a él.

Playa con muelle griego

Desde el pueblo se baja al arenal, de dunas y entorno protegido, donde sobresalen las ruinas griegas. Allí se encuentra el Moll Grec, restos de un muelle helénico del siglo I a. C.

El 'moll grec' de Sant Martí d'Empúries

Cómo llegar

Se accede a Sant Martí d'Empúries por la carretera GIP-6307, un ramal de la GI-623, que enlaza el núcleo de La Escala con la AP-7. Gracias a las obras de 1992, con motivo de los juegos Olímpicos de Barcelona, se contruyó un paseo peatonal que permite llegar al pueblo desde L'Escala.