El refugio de Lorca en Cataluña

El refugio de Lorca en Cataluña CRÓNICA GLOBAL

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El refugio de Lorca en Cataluña: 13 calas, dos visitas y un poema dedicado al pueblo "en el fiel del agua y la colina"

El poeta acudió hasta en dos ocasiones y presentó aquí por primera vez 'Mariana Pineda'

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Lorca nunca pasó de moda, pero La bola negra de Los Javis parece que ha reforzado el interés de muchos españoles por la figura del poeta.

Poco hay que no se haya dicho ya sobre la figura de este referente de la literatura universal. Es de sobra conocido su espíritu republicano, su proyecto de La Barraca y su relación con Dalí.

Se encontraron en la Residencia de Estudiantes de Madrid y, junto con Buñuel, formaron un trío casi indisoluble. Aunque se rompiera.

Antes de que eso pasara, todos ellos iban de vez en cuando a la casa del pintor. Sí, Cadaqués fue durante mucho tiempo el refugio catalán de Lorca. Y se enamoró del lugar.

Cuándo fue

“Cadaqués tiene la alegría y la permanencia de belleza neutra del sitio donde ha nacido Venus”, llegó a afirmar el poeta.

Lo pisó por primera vez en la primavera de 1925, cuando lo invitó Dalí, y regresó dos años después, en 1927, para volver a alojarse con la familia del pintor en Es Llané.

Primera lectura

Aquellos días junto al Mediterráneo dejaron una huella en el poeta. Allí leyó por primera vez Mariana Pineda ante la familia Dalí y comenzó después la oda al pintor, uno de los poemas más conocidos de su relación con el artista.

Fue durante su primera visita a Cadaqués. Para el poeta fue muy significativo: había estado dos años trabajando en el texto y esa primavera de 1925 lo leía por primera vez delante de alguien.

Montaje de Lorca y Dalí

Montaje de Lorca y Dalí CRÓNICA GLOBAL

La familia de Dalí y el propio pintor no daban crédito. El padre de Dalí abrió su notaría de Figueres poco después para que algunos conocidos e invitados asistieran a una nueva lectura de la pieza teatral.

Fue un éxito. Más adelante participó en un recital de poesía organizado por el Ateneo de Figueres. La estancia tuvo una consecuencia literaria directa.

Oda a Dalí

Durante los meses posteriores, Lorca mantuvo correspondencia con Salvador y Ana María Dalí y comenzó a escribir la Oda a Salvador Dalí, publicada en 1926.

El propio poema conserva la imagen que Lorca se llevó de aquel paisaje. “Cadaqués, en el fiel del agua y la colina”, escribió en sus primeros versos, antes de describir las escalinatas, las caracolas, los pescadores y el mar.

Un pueblo que entró en la obra de Lorca

Cadaqués no era entonces el destino turístico que acabaría siendo décadas después. Era un pueblo de pescadores aislado entre el mar y el paisaje del Cap de Creus, con un casco antiguo de origen medieval y calles estrechas y empedradas.

Hoy, la Generalitat considera el núcleo histórico de Cadaqués un conjunto monumental protegido.

La declaración patrimonial destaca precisamente su antiguo recinto amurallado, el portal que comunicaba con sus 13 calas y las calles que ascienden hasta la iglesia de Santa Maria, que es ahora su imagen turística.

A comienzos del siglo XX, en cambio, el pueblo era casi un imán para los artistas, cuyo polo de atracción no era tanto el emplazamiento como Dalí.

Lugar de artistas

Así, por esta pequeña localidad de la Costa Brava pasaron también nombres como Picasso, Miró, Chagall o Marcel Duchamp.

Lorca no fue menos. Llegó en el 25 y volvió en 1927 y, esta vez, permaneció varios meses en Cataluña. Si dos años antes había hecho la primera lectura de Mariana Pineda, este era el año del estreno de la obra en Barcelona y no podía no pasar por Cadaqués.

Relación con Dalí

Primero, por su amistad con Dalí y, después, porque él fue el encargado de diseñar los decorados de Mariana Pineda.

Lamentablemente, la relación entre ambos se enfrió. Dalí avanzó hacia el surrealismo y su trayectoria tomó otros caminos, mientras Lorca continuó desarrollando su obra teatral y poética hasta su asesinato en 1936.

Pero Cadaqués quedó ligado para siempre a aquella amistad y aún se lo recuerda. En 1988 se instaló frente a Es Llané un monumento dedicado a Lorca, obra de Josep Maria Subirachs.

En la columna aparece precisamente el primer verso de la Oda a Salvador Dalí: “Cadaqués, en el fiel del agua y la colina”.