Publicada

Montserrat es única, eso está claro. Es una de las montañas más queridas de los catalanes y una de las más icónicas, pero tiene algunas réplicas en España, por mucho que cueste de creer.

Una de ellas está también en Cataluña, pero a cientos de kilómetros de distancia, en la sierra de Montsant.

No es que toda esta cordillera tenga la forma de la montaña mágica de Cataluña, pero sí hay una zona en la que se asemeja bastante.

En el Congost de Fraguerau, el río Montsant se abre paso entre grandes paredes y formaciones de conglomerado redondeadas que recuerdan, por sus formas, a algunos de los paisajes más reconocibles de Montserrat.

Dónde está

El desfiladero se encuentra dentro del Parque Natural de la Serra de Montsant, en el entorno de Ulldemolins, y puede recorrerse mediante un itinerario señalizado que combina naturaleza, geología y patrimonio.

La ruta oficial tiene 8,3 kilómetros, 340 metros de desnivel y una duración estimada de 2 horas y 45 minutos. Está considerada de dificultad fácil y se realiza de ida y vuelta.

Un río entre rocas gigantes

El recorrido comienza junto a la ermita de Sant Antoni y Santa Bàrbara de Ulldemolins. Desde allí parte una pista forestal en dirección al Coll del Prat que, después de superar el collado, inicia el descenso hacia el río Montsant.

El camino pasa por la fuente de la Gleva y llega hasta el mirador de las Cadolles Fondes, uno de los puntos más conocidos de la ruta. Desde este lugar comienza la entrada propiamente dicha al desfiladero.

Las Cadolles Fondes son unas formas excavadas en la roca por la acción del agua. El río ha ido erosionando el terreno durante miles de años y ha creado un estrecho recorrido entre paredes de conglomerado y grandes bloques de formas redondeadas.

A medida que el sendero avanza, aparecen algunas de las formaciones rocosas más características de Fraguerau. Entre ellas están los Tres Jurats y la Roca Balladora, nombres que forman parte de la toponimia tradicional de este espacio.

Un desfiladero hecho por el agua

La geología es precisamente uno de los grandes atractivos del Congost de Fraguerau. El relieve del Montsant está marcado por la erosión diferencial y por la acción del agua y el viento sobre diferentes materiales.

En Fraguerau, ese proceso se aprecia especialmente bien. El río Montsant discurre encajado entre las rocas y el sendero avanza paralelo al cauce, rodeado por vegetación de ribera y las paredes del desfiladero.

En la parte final se llega al barranco de Sant Bartomeu, donde el itinerario cruza el río mediante una pasarela de madera antes de continuar hacia la ermita y desde aquí se emprende el camino de vuelta.

Pero antes de irse, vale la pena visitar la ermita románica de Sant Bartomeu de Fraguerau, construida en un enclave estrechamente relacionado con la tradición eremítica de Montsant.

El origen del nombre

La ermita está datada en el siglo XII y es la más antigua de las que se conservan en el término de Ulldemolins.

El propio nombre de Fraguerau está relacionado con esta ermita, más concretamente con fra Guerau, un anacoreta que, según la tradición, vivió durante la Edad Media en una balma próxima al río.

Un lugar para visitar

La cavidad se encuentra junto a la ermita y conserva parte de la historia de este antiguo espacio de retiro. Una cueva que se puede visitar.

La Generalitat tiene un camino marcado para llegar hasta allí. Primero hay que llegar a Sant Antoni y Santa Bàrbara, en el término municipal de Ulldemolins, donde hay un parking. El camino arranca aquí y sigue hacia el Coll del Prat y el descenso posterior hasta las Cadolles Fondes y el Congost de Fraguerau.

Noticias relacionadas