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Por mucho que ya esté aquí el otoño, las temperaturas siguen siendo altas y un plan en busca de aire fresco siempre va bien.

Una posible escapada para el fin de semana es ir a La Seu d’Urgell, una de las ciudades más importantes del Pirineo.

El municipio, que hace frontera con Andorra, está protegido por los Pirineos, pero también recibe el frío de las montañas. Si hace calor, es genial. Ir en fin de semana, además, tiene un aliciente añadido: cada sábado es día de mercado ambulante en la capital del Alt Urgell.

Durante esa jornada, las calles de la ciudad se llenan de puestos de alimentación, ropa, calzado, complementos y artesanía. En total, son alrededor de 70 paradas distribuidas por diferentes espacios del casco antiguo, dispuestas a ofrecer un producto de proximidad y, sobre todo, de calidad.

Cuándo y dónde es el mercado

Los sábados, el carrer Major, el carrer dels Canonges, la plaça dels Oms y la plaça Patalín son los más transitados de la ciudad, sobre todo por la mañana.

Los paradistas empiezan su actividad sobre las 8.30 horas y están allí hasta las dos de la tarde, aunque el horario se acorta en invierno.

Un mercadillo milenario

Lo curioso es que el producto es fresco, el día de celebración es reciente, pero el mercado es milenario.

Hay documentación que acredita que este tipo de mercadillos o puestos de venta al consumidor se realiza desde el año 1029, cuando La Seu d’Urgell ejercía como centro de intercambio para los habitantes de los territorios del entorno.

La actividad comercial estaba vinculada a una economía basada, en buena parte, en la agricultura y la ganadería.

Los habitantes de los pueblos cercanos acudían a la ciudad para vender sus productos y adquirir otros bienes, una función que contribuyó al desarrollo de La Seu como centro de servicios del Pirineo.

El mercado de entonces

Mil años después, el mercado semanal continúa ocupando las calles del centro histórico. La diferencia está en la variedad de productos y en la dimensión actual.

También ha cambiado un poco la oferta. Ahora, el mercadillo de La Seu ya no depende exclusivamente de la producción agrícola y ganadera de los alrededores. Se ha abierto un poco más.

Qué se vende ahora

Eso no quita que la alimentación siga ocupando una parte importante de los puestos. Frutas, verduras, productos frescos, quesos, embutidos, miel, encurtidos y frutos secos forman parte de la oferta que puede encontrarse durante la jornada.

Los productos lácteos y cárnicos tienen además una relación directa con la tradición agroganadera del Alt Urgell y de otras comarcas pirenaicas.

Pero, a diferencia de lo que pasaba hace miles de años, ahora, junto a los alimentos, aparecen puestos de ropa, calzado y complementos. También hay artículos de mercería, bisutería, menaje, flores, plantas y artesanía.

El resultado es un mercado generalista al que los vecinos acuden para realizar compras habituales. Mientras, los visitantes pueden recorrer diferentes tipos de paradas en un mismo paseo.

Una catedral románica

Una de las principales visitas que pueden realizarse después de recorrer el mercado es la catedral de Santa María de Urgell.

El templo actual comenzó a construirse a finales del siglo XI y quedó terminado durante el siglo XII.

Importancia del lugar

El edificio es uno de los grandes ejemplos del románico catalán y tiene, además, una característica poco habitual: es la única catedral románica que se conserva en Cataluña.

Su fachada, construida en piedra, presenta una estructura sobria y monumental. En el interior se conserva la Virgen de Urgell, una talla policromada de madera del siglo XIII.

Catedral de la Seu d'Urgell PATRIMONI DE CATALUNYA

El conjunto catedralicio incluye también un claustro cuyos capiteles están decorados con motivos vegetales, figuras humanas y animales.

Junto a la catedral se encuentra el Museo Diocesano de Urgell, que conserva piezas de arte religioso y documentos relacionados con la historia del obispado.

Una catedral con mucho arte

Entre sus fondos destaca el Beato de Urgell, un manuscrito medieval relacionado con los comentarios al Apocalipsis.

El mercado permite recorrer algunas de las calles más antiguas de la ciudad. El carrer Major y el carrer dels Canonges, sin ir más lejos.

Una ciudad para visitar

La Casa de la Ciudad es otro de los edificios destacados del centro. Su origen se remonta a finales del siglo XV y actualmente continúa vinculada a la actividad municipal.

También forman parte del patrimonio urbano la iglesia de Sant Miquel y el antiguo convento de Sant Domènec. Por tanto, uno puede ir el sábado y quedarse un rato más para conocer la ciudad.

Por eso, el mercado semanal de La Seu d’Urgell es ideal para ir el fin de semana.

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