Si buscas una ruta de montaña para desconectar de la rutina y disfrutar del sonido constante del agua, el Pirineo gerundense guarda un rincón perfecto para hacer senderismo a la sombra.
El camino discurre pegado al cauce, atravesando pequeños puentes de madera y bordeando saltos de agua cristalina alimentados por el deshielo.
Este entorno se sitúa en la comarca del Ripollès, en el término de Vilallonga de Ter y muy cerca de Setcases. La Ribera del Catllar ofrece una caminata sencilla y refrescante entre avellanos, fresnos y grandes acantilados de piedra.
El encanto de la Ribera del Catllar
La Ribera del Catllar es un torrente de alta montaña que vierte sus aguas en el río Ter a su paso por el valle.
El recorrido principal sigue el trazado del arroyo en un entorno sombrío que mantiene una temperatura fresca durante los meses de verano.
El paraje destaca por su biodiversidad y el verdor del bosque. El constante murmullo del agua crea una atmósfera serena que te acompaña durante toda la travesía.
Saltos de agua y el Quer Roig
A medida que se asciende por el sendero, el cauce encajonado regala diversos saltos de agua y pequeñas pozas.
Uno de los puntos más conocidos es el Salt del Quer Roig, donde la corriente rompe contra las rocas formando una estampa idílica.
Salt del Quer Roig
Más adelante, el itinerario se topa con el Salt de la Closa del Bac y el Salto de la Campassa, dos cascadas rodeadas de musgo donde detenerse a descansar.
En la parte superior de la ruta se ubica la presa del canal de Tregurà, una antigua infraestructura hidroeléctrica de la zona.
Pasadizos y cruces sobre el río
El camino supera el cauce en varias ocasiones mediante sencillas pasarelas de madera instaladas para facilitar el paso.
No obstante, en varios tramos resulta necesario cruzar el agua pisando sobre piedras o descalzándose.
Esta dinámica convierte la excursión en una experiencia divertida y participativa.
Es imprescindible prestar atención a los apoyos para evitar resbalones con las piedras húmedas.
El itinerario hacia la ermita
Quienes deseen ampliar el paseo pueden enlazar la ribera con el núcleo de El Catllar, donde se ubica la ermita románica de Santa Maria del Catllar.
Santa Maria del Catllar
Desde este enclave alto se obtienen panorámicas despejadas del valle.
El tramo une senderos forestales con pistas que discurren entre prados de pasto.
Es una opción estupenda para completar una jornada de senderismo combinando naturaleza y patrimonio.
Consejos para el camino
Dado que el cauce debe cruzarse varias veces, conviene llevar escarpines o calzado acuático en la mochila.
Para la ruta a pie, unos tenis de montaña con buen agarre resultan fundamentales.
El sendero presenta algún tramo poco señalizado, por lo que es aconsejable seguir el curso del río sin desviarse. Al tratarse de un ecosistema protegido, debes recoger cualquier residuo para no alterar el cauce.
Cómo llegar
Para viajar a la Ribera del Catllar desde Barcelona en vehículo privado, el trayecto es de unos 135 kilómetros y requiere aproximadamente 1 hora y 50 minutos.
La ruta discurre por la autovía C-17 en dirección a Ripoll, para tomar luego la C-38 hacia Camprodon y conectar finalmente con la GIV-5264 hasta el término de Vilallonga de Ter.
El punto de inicio se ubica en el lateral de la carretera que une Vilallonga con Setcases, justo antes de cruzar el puente sobre el río Ter, donde existe un área pequeña para estacionar.
La caminata más habitual junto a la ribera es un tramo lineal de unos 6 kilómetros entre ida y vuelta que se completa en poco más de 2 horas. El acceso es totalmente libre y gratuito.
