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Antes de subirse al podio olímpico y coronarse como una de las referentes indiscutibles de nuestra natación artística, la sevillana Marina García Polo convirtió las piscinas del Centro de Alto Rendimiento (CAR) de Sant Cugat del Vallès en su segunda casa.

Dejar atrás su cuidad natal para mudarse a la comarca del Vallès Occidental fue el paso definitivo para preparar las grandes citas internacionales con la selección española. Sin embargo, muy pronto descubrió que esta localidad no era solo un enclave de entrenamiento, sino el lugar perfecto desconectar.

Pese a encontrarse muy cerca del bullicio de Barcelona, Sant Cugat presume de un ritmo de vida pausado donde los parques arbolados y el aire limpio marcan la pauta cotidiana.

Para alguien que exige a su cuerpo el máximo rendimiento cada mañana, pocas cosas sientan mejor al terminar la jornada que caminar sin prisas por sus calles peatonales, tomar algo al sol y perderse entre sus rincones llenos de historia.

Un Monasterio milenario

El auténtico corazón de la ciudad late alrededor del Monasterio de Sant Cugat, una abadía benedictina levantada en el siglo IX que se ha consolidado como una de las joyas medievales más impresionantes de Cataluña.

Pasear por sus inmediaciones es una invitación directa a frenar el ritmo y bajar revoluciones.

Monaterio de Sant Cugat WIKIPEDIA

Basta con alzarse ante su imponente fachada gótica o adentrarse en su verdadero tesoro, un claustro románico de postal, donde más de 140 capiteles esculpidos al detalle cuentan historias bíblicas y escenas cotidianas que congelan el tiempo.

La magia vintage de Mercantic

A muy pocos minutos del centro histórico te topas con Mercantic, un fascinante universo de productos vintage y coleccionismo que se ha ganado a pulso su fama en todo el país.

Instalado entre las paredes de una vieja fábrica de cerámica de ladrillo, este espacio lleno de nostalgia reúne a anticuarios, restauradores y artistas independientes.

Los fines de semana el lugar cobra una vida especial, convirtiéndose en el plan perfecto para curiosear entre tesoros del pasado, tomar algo y disfrutar de la música en directo.

Pero los encantos de Sant Cugat van mucho más allá de los objetos con historia.

El municipio es también la auténtica puerta al Parque Natural de la Sierra de Collserola, regalando una transición perfecta entre la vida urbana y la calma de la montaña.

Parque de Collserola Time Out

Gastronomía y plazas

La propuesta culinaria local destaca por su equilibrio entre tradición y frescura, apostando por el producto de temporada de la comarca.

Tanto en las callejuelas del centro como en los alrededores del Mercat Vell, un precioso mercado modernista reconvertido en espacio gastronómico, es posible degustar desde guisos de masía tradicional hasta tapas creativas de inspiración mediterránea.

Las setas de temporada, los embutidos artesanos del Vallès y las hortalizas frescas de la zona conforman una carta que se disfruta especialmente en la diferentes terrazas repartidas por la villa.

Cómo llegar

Llegar a Sant Cugat del Vallès desde Barcelona es sumamente sencillo, si vas en vehículo privado, el trayecto dura unos 20 minutos atravesando los Túneles de Vallvidrera (C-16) o bordeando la sierra por la carretera de la Rabassada (BP-1417), una vía panorámica que regala vistas espectaculares sobre toda la llanura.

Si estás buscando una escapada de fin de semana que combine patrimonio medieval, cultura vintage y senderos naturales en el refugio donde entrena la élite deportiva como Marina García Polo, acércate a descubrir Sant Cugat, el plan ideal de desconexión sin alejarte de Barcelona.

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