Mercadillo del Port de la Selva

Mercadillo del Port de la Selva EMPORDÀ TURISME

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El mercadillo ambulante ideal para visitar cada viernes: 60 puestos, 7 kilómetros de costa y un monasterio del siglo IX

Las paradas están colocadas frente al mar y en un pueblo donde se respira ambiente marinero

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Huele a fin de semana y, en el Port de la Selva (Girona), a mar y mercado. Como cada viernes, este singular pueblo del Empordà llena sus calles con paradas de ropa, productos de la casa, fruta y todo tipo de alimentación.

Desde hace décadas, este rincón protegido por el Cap de Creus lleva dando la bienvenida a paradistas de la zona y de otros puntos de Cataluña, que traen sus mejores productos frente al mar.

Es literal. El mercado ocupa el entorno del passeig de Mar y la plaza del Doctor Oriol, donde cada viernes se ponen alrededor de 60 puestos.

Lo hacen desde muy temprano. A las 8, el mercadillo abre sus puertas y a la una del mediodía ya está todo o casi todo recogido, según haya muchos clientes rezagados o no.

Un mercado junto al Mediterráneo

Como todo buen mercadillo que se precie, la oferta del de Cap de Creus es variada. Aquí pueden encontrarse productos de alimentación, frutas y verduras, plantas, ropa, artículos de bazar y otros para la casa. ¡Hasta de ferretería!

De hecho, el reglamento municipal no deja más. Según las normas, los puestos que puede haber deben encajar en las categorías de venta y, entre ellas, alimentación, ropa y artículos de uso cotidiano.

Dónde está

El mercadillo, además, cuenta con otra ventaja: su emplazamiento. Las paradas están colocadas frente al mar y en un pueblo donde se respira ambiente marinero.

Todo aquí es de postal: la bahía en la que queda refugiado el Port de la Selva, sus casas blancas escalonadas que se erigen sobre el Cap de Creus y los barquitos que amarran frente a la costa.

Mercado ambulante del Port de la Selva.jpg

Mercado ambulante del Port de la Selva.jpg

Por eso, muchos de los visitantes que se acercan cada viernes al mercado no dudan en darse una vuelta por el municipio y dejarse llevar por el ambiente.

Aquí hay de todo, como en el mercadillo: siete kilómetros de costa, numerosas calas de arena gruesa y aguas turquesas, rutas varias hacia el bosque y un histórico monasterio que sirve de defensa del lugar. Pero mejor ir despacio.

7 kilómetros de costa

La vida en El Port de la Selva es relajada, como la naturaleza. De hecho, esta marca incluso la fisonomía del lugar. La localidad está marcada por los acantilados, las rocas y las pequeñas calas.

El paisaje tiene, además, un importante interés geológico: predominan los esquistos y otras formaciones rocosas que han quedado modeladas por la acción del viento y del Mediterráneo.

Itinerarios

Puede sonar raro, pero, para ello, el propio Ayuntamiento propone un itinerario geológico de 5 kilómetros y unas dos horas de duración para conocer algunos de estos elementos.

Puede parecer aburrido, pero el recorrido pasa por el faro de s'Arenella, la playa de la Vall, el camino de ronda, las playas del Pas, les Clisques y les Violetes y termina en el entorno de cala Tamariua. Vamos, que la ruta invita a refrescarse cada vez que uno lo necesite.

Puesto de flores del mercadillo del Port de la Selva

Puesto de flores del mercadillo del Port de la Selva

Otra opción es hacer la ruta circular por la Costa de l'Oratori. En este caso es un poco más larga, 6,5 kilómetros, pero se hacen en dos horas y cuarto a pie.

Todos estos itinerarios permiten descubrir la identidad marinera del Port de la Selva, con sus casitas blancas y el puerto que le da nombre. Pero tiene mucho más que ofrecer.

Un monasterio con más de 1.100 años

Una de las más queridas del municipio es el monasterio de Sant Pere de Rodes. No está dentro del núcleo, pero si uno da la espalda al mar y alza la vista hacia el Cap de Creus, allí se ve su estructura, imponente.

El monasterio se construyó en el año 878; al menos, aparece citado en documentos de ese año que hablan de una pequeña celda monástica en el lugar. Aun así, el edificio es posterior.

Lugar protegido

Fue durante la primera mitad del siglo X cuando el monasterio consiguió convertirse en una abadía independiente y ya durante los siglos XI y XII alcanzó su mayor esplendor.

La iglesia actual fue consagrada en 1022 y hoy es uno de los ejemplos más singulares del románico catalán, junto con las iglesias del valle de Boí, declaradas Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

Monasterio de Sant Pere de Rodes

Monasterio de Sant Pere de Rodes PATRIMONI DE CATALUNYA

Sant Pere de Rodes no llega a tanto, pero sí está catalogado como Bien Cultural de Interés Nacional. El conjunto conserva una torre de defensa del siglo X, un campanario de finales del siglo XI, dos claustros superpuestos y diferentes elementos escultóricos y pictóricos, que lo ameritan.

Pese a su imponencia, su belleza y su buen estado de conservación, el monasterio fue abandonado, aunque luego fue recuperado y protegido.

Un viaje al mercado y al pasado

Junto al monasterio está también el antiguo poblado de Santa Creu de Rodes y, muy cerca, algo más elevado, el castillo de Sant Salvador de Verdera.

Todo ello forma un conjunto patrimonial de gran valor y una atalaya perfecta sobre la bahía de El Port de la Selva. ¿Qué más se puede pedir a una escapada al mercadillo del viernes?