Personas en un mercadillo

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El mercadillo ambulante ideal para visitar cada jueves: más de 20 paradas, un castillo medieval y 24 lugares históricos

El mercado se encuentra en un municipio que tiene uno de los cementerios más premiados de Cataluña

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Llega un nuevo jueves de mercado en varios puntos de Cataluña, incluso del Baix Llobregat. Es el caso de El Papiol, un desconocido pueblo con más de 24 lugares históricos y un mercadillo de productos variados.

Cada jueves, más de 20 paradas ocupan el centro del municipio y ayudan a los vecinos con las compras habituales sin necesidad de desplazarse mucho.

El mercado se instala en el Carrer Major durante la mañana, cuando los paradistas ofrecen los productos típicos de estos mercadillos: algo de ropa, mucha fruta y verdura a buen precio y hasta productos para el hogar.

Al tener la curiosa cifra de 4.404 habitantes, tampoco es muy extenso, ni siquiera en horario. El mercadillo suele estar desde las 9 de la mañana hasta las 12 del mediodía, tiempo suficiente para hacer la compra y seguir con la rutina diaria.

Dónde está

También permite a quien se acerca conocer El Papiol (Barcelona), un municipio que pasa muy desapercibido pero que tiene muchos elementos de interés.

La historia del lugar se remonta a la Edad Media, cuando, en lo alto de la colina en la que se ubica, se erigió un castillo para defender la zona. Alrededor de él, se empezaron a construir casitas hasta formar todo un núcleo.

De dónde viene el nombre

El castillo no solo explica el trazado del municipio, sino también su nombre. Durante largo tiempo estuvo vinculado a la familia Despapiol, relacionada con el reinado de Jaime II de Aragón, después de que Galzeran Despapiol participara en las campañas militares del monarca.

Pero la fortaleza también tiene una historia reciente. Todavía se recuerda un episodio ocurrido en 1900, cuando un rayo cayó sobre la fortaleza, con unos sorprendentes resultados.

Castillo de El Papiol

Castillo de El Papiol

Según cuentan los vecinos, el impacto dejó al descubierto un espacio que hasta entonces había permanecido oculto: un antiguo granero secreto.

Ya solo con eso, merece la pena ir un jueves, acercarse al mercadillo y conocer este castillo con sorpresa oculta. Pero hay más.

24 lugares para conocer

El mismo Ayuntamiento ha querido reivindicar la importancia del lugar y ha creado una ruta histórica con 24 puntos de interés que definen el pueblo.

Entre ellos aparecen antiguas viviendas como Cal Pagès, Cal Forner Vell y Cal Ferrer, sin olvidar la plaza de la Iglesia, la rectoría y el propio castillo.

Una ermita curiosa

Otro de los lugares importantes es la ermita de la Salut, situada en las proximidades del Puig Madrona y que está dentro del Parque Natural de Collserola.

Se trata de un templo religioso de una sola nave, tres ábsides semicirculares y un campanario de espadaña, con dos ventanas prerrománicas de los siglos IX y X. Un dato curioso, ya que el edificio original data del siglo XI.

La ermita fue restaurada ese año y tapó la original, pero en 1911 tuvo que volver a ser reconstruida. Y una tercera vez sufrió daños y saqueos. Fue durante la Guerra Civil, por lo que volvió a ser restaurada en 1973.

Huellas ibéricas y romanas

Pero también hay vestigios anteriores a la Edad Media. En el entorno del Puig Madrona se han localizado vestigios relacionados con un antiguo poblado ibérico.

También existen restos de época romana en las proximidades de Can Tintoré, donde se han documentado elementos relacionados con una villa romana y con la producción de ánforas destinadas, entre otros usos, al transporte de vino.

El dato curioso

Pero si por algo ha destacado El Papiol en los últimos años es por su cementerio. Bueno, uno de ellos. Está el histórico, pero el Cementerio Comarcal Roques Blanques es el que se ha llevado el último reconocimiento.

Fue inaugurado en 1984 sobre los terrenos y el bosque de la antigua masía de Can Tintorer y su diseño, obra de los arquitectos Batlle i Roig, buscó integrar las instalaciones funerarias en el paisaje de Collserola que rodea El Papiol.

Cementerio de El Papiol

Cementerio de El Papiol

Esta cercanía con el parque natural también ha permitido al camposanto tener una extensión de unas 50 hectáreas, aunque aproximadamente solo el 30 % está destinado a las instalaciones funerarias.

Entre sus espacios hay nichos, tumbas, panteones, osarios y columbarios, pero también hay rincones de un paisajismo poco habitual en otros cementerios.

Las áreas del cementerio

Aquí no brillan tanto las esculturas como las zonas conocidas como Árboles Familiares, el Jardín y la Fuente del Reposo, el Camino del Bosque y el Bosc de la Calma. Este último es el más famoso.

Se trata de un espacio natural dentro del cementerio destinado a la inhumación de cenizas en urnas biodegradables.

Un camposanto en un parque

Las urnas se colocan al pie de árboles autóctonos de la sierra de Collserola, de manera que la sepultura queda integrada entre encinas, alcornoques, pinos piñoneros, robles, olivos y cipreses.

Las familias pueden además colocar una pequeña placa de madera con los datos de la persona fallecida, utilizando un soporte que mantiene la misma estética natural del entorno.

Jardín del Reposo

Otra de estas zonas es el Jardín del Reposo, concebido como un espacio de estilo zen en el que las cenizas pueden esparcirse sobre un camino de piedras de río.

El lugar cuenta además con un pequeño estanque y un espacio donde puede quedar grabado el nombre de la persona fallecida a modo de memorial.

Mucho más que una fuente

Junto a él se encuentra la Fuente del Reposo, que ofrece otra alternativa mediante urnas biodegradables.

Por último, y siguiendo este respeto por el medio ambiente, está el Jardín de las Mariposas, que tiene una estación permanente de escucha de ultrasonidos de murciélagos, que permite registrar la actividad de estos mamíferos en el entorno.

Premios y reconocimientos

Todo esto ha hecho que el cementerio de Roques Blanques recibiera el Premi Catalunya Construcció 2018 a la Innovació en la Construcció y un premio EMAS por la mejora del comportamiento ambiental. Asimismo, fue finalista de los premios FAD de arquitectura.

Por tanto, si uno se acerca al mercadillo del jueves de El Papiol, puede también descubrir un cementerio que es un monumento en sí mismo y un pueblo milenario que pocos conocen.