Es de sobras conocido que Gabriel Rufián es independentista y de Santa Coloma de Gramenet (Barcelona). También que tiene ciertos roces con la dirección de ERC y que quiere unir a las izquierdas en un gran bloque. Y hay más.
Este verano, el catalán ha dado una sorpresa. Su refugio de verano no puede tener un nombre más español, más castizo. Eso sí, en Cataluña.
El portavoz de Esquerra en el Congreso de los Diputados ha pasado sus vacaciones en un pequeño pueblo de 642 habitantes, según los últimos datos del Idescat, en la Ribera d'Ebre.
En sus apenas 28 kilómetros cuadrados de superficie no hay ni grandes complejos turísticos ni playas abarrotadas. Lo que sí hay son campos de cultivo, caminos rurales, olivos y almendros.
Dónde está el refugio de Rufián
Eso y un nombre muy curioso para un líder independentista. Gabriel Rufián pasa el verano en La Torre de l’Espanyol (Tarragona).
No es la primera vez. El propio alcalde del lugar, Sergi Borràs, ha contado en diferentes ocasiones que Rufián acude al municipio por decisión propia, porque le gusta estar, ya que aquí no es que tenga familiares ni nada.
Un nombre curioso
¿Qué encuentra allí? Un lugar tranquilo donde disfrutar de un poco de tranquilidad y de la piscina municipal y el bar, dos lugares a los que ha hecho mención en algún momento.
Claro que La Torre de l’Espanyol es mucho más que eso. Es patrimonio arquitectónico, dos fuentes de origen romano y hasta alguna balsa o piscina natural.
La Torre de l'Espanyol
Pero antes, conviene saber de dónde viene ese nombre tan peculiar. Durante la Edad Media había aquí una antigua construcción conocida como Torre d'Albozalag, vinculada al castillo de Ascó.
Pero en 1175, el rey Alfonso el Casto cedió la torre a un personaje de la época cuyo nombre era Espanyol de Prades. De aquí el origen de esta peculiar localidad.
De torre a templo
Esta torre que le daba nombre, además, fue muy preciada. Era un edificio defensivo que sirvió durante siglos como defensa de la zona.
Conocida esta peculiaridad, queda todo un pueblo por descubrir, con calles estrechas y casas tradicionales concentradas alrededor de la iglesia de Sant Jaume.
Una iglesia del siglo XVIII
El templo está dedicado a Santiago Apóstol y fue construido en el siglo XVIII. Las obras terminaron en 1787, siguiendo la tradición de la arquitectura barroca de la época.
De la fachada destaca la portada, algo cargada de simbolismo, y el campanario, que sobresale por encima de las viviendas del pueblo, siendo uno de los principales puntos de referencia del municipio, incluso desde lejos.
Pero este no es el edificio más antiguo que se conserva. Antes de la iglesia e incluso que la torre que le daba nombre, por aquí pasaron los romanos.
Las fuentes romanas
Lo prueban dos fuentes de aquella época, que hacen pensar que pudo ser un enclave importante para el Imperio. Eso sí, ninguna queda ahora dentro del municipio.
La Font de n'Horta está aproximadamente a un kilómetro del núcleo urbano. En este lugar, además, se conserva una antigua balsa de esa época romana. Mide unos 11,3 metros de largo por 10,5 de ancho y tiene alrededor de cuatro metros de profundidad.
Hallazgos arqueológicos
No es lo único que había aquí. Unas obras realizadas en la década de 1960 permitieron descubrir restos arqueológicos de la época.
En este lugar se hallaron fragmentos de cerámica, monedas y objetos metálicos, algunos relacionados con las actividades agrícolas que se desarrollaban en el entorno.
Ya a la salida del pueblo se encuentra la segunda fuente romana, la Font del Torrent. Es menos lucida, pero ambas forman parte del patrimonio de La Torre de l’Espanyol.
Otro de los lugares que merece una visita es la ermita de Sant Antoni de Pàdua, situada en la parte meridional del término, a los pies de la sierra del Tormo.
La ermita de Sant Antoni
Es una construcción pequeña que se ha quedado rodeada de vegetación y grandes cipreses. También han puesto aquí una zona de picnic, con mesas y barbacoas.
La ermita sirve también como punto de partida o paso de algunas de las rutas que recorren el término municipal y permiten descubrir el paisaje agrícola que rodea La Torre de l'Espanyol.
Caminos hasta el Tormo
Porque si algo define el entorno del pueblo es precisamente el paisaje. Existen diferentes rutas señalizadas para senderismo y bicicleta de montaña que permiten explorar este rincón cercano al Ebro.
El entorno conserva además vestigios de ocupaciones anteriores a los romanos. Uno de los más conocidos son los restos de un poblado ibérico en la zona del Racó de l'Aixerí. Rufián no menciona esos lugares, pero quién sabe si no los conoce.
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