Hay fuentes y fuentes. Las públicas, por lo general, no tienen mucho misterio; otras, como la di Trevi, son icónicas. Aunque las que están en medio del bosque tienen especial interés.
En Cataluña hay varias montañas que esconden varias vertientes, pero solo una ruta que permita llegar a 9 fuentes y descubrir numerosas leyendas en 17 kilómetros. Es la Ruta de les Fonts de Corbera.
El nombre lo dice todo: aquí lo importante son las fuentes y encontrarlas. Están en medio del bosque, escondidas en antiguos caminos, y dar con ellas es conectar con la historia del lugar. También con la popular.
En sus 16,92 kilómetros, el recorrido sigue principalmente la riera de Corbera, por su vertiente norte, en dirección a Sant Andreu de la Barca (Barcelona). Eso implica que no todo el mundo la puede hacer del tirón; se puede ir por partes.
Dónde está
En cualquier caso, son muchos los senderistas que cada año la hacen de una sola tirada. También es habitual ver a ciclistas que aprovechan para hacer una ruta corta. Sea como sea, es ideal para una escapada.
Todo empieza en Corbera de Llobregat, a pocos minutos de Barcelona. El municipio ya da pistas de lo que esconde el bosque que lo rodea.
Punto de partida
La localidad está atravesada por numerosos torrentes y pequeños cursos de agua que terminan desembocando principalmente en dos rieras, la de Rafamans y la de Corbera.
La ruta sigue precisamente las vertientes en sentido contrario para dar con las fuentes que las generan y alimentan desde hace siglos. Los vecinos, siglos atrás, hacían estos caminos para dar con el agua y se reunían en torno a estos salientes.
Las primeras, por eso, se encuentran dentro del mismo municipio. El ejemplo más claro es la Font de la Vila, situada entre los números 21 y 23 de la calle Canigó y construida con un frontal de piedra caliza.
Aunque, en realidad, la ruta casi empieza en la Font de Santa Magdalena, en la calle Major. Se dice que data de la primera mitad del siglo XX y fue construida junto al conjunto histórico de Santa Magdalena.
Font de Santa Magdalena y del Puntarró
La vertiente se encuentra en el entorno del Casal de Santa Magdalena, el antiguo hospital de peregrinos y las ruinas del castillo, sin olvidar los antiguos lavaderos.
Por último, está la fuente que da nombre a la calle Font del Puntarró, en el barrio de la Creu Nova. Y, a partir de aquí, toca salir del pueblo.
La Font del Camí Ral
Una de las primeras fuentes que aparecen en el recorrido es la Font del Camí Ral. El camino actual recupera precisamente parte de este sendero que le da nombre.
La fuente, gracias al trabajo del Ayuntamiento para promocionar la zona, aparece vinculada a propuestas de interpretación y juegos de descubrimiento del patrimonio local.
No es una gran construcción monumental, pero su relación con el antiguo camino y el paisaje que la rodea, así como la importancia que tuvo en su día por ser la más cercana al pueblo, le dan valor.
La siguiente es la Font de les Febres, cuyo nombre está relacionado con una antigua creencia popular: se atribuía a sus aguas la capacidad de curar las fiebres.
La Font de les Febres y su leyenda
En su día, los vecinos acudían a buscar sus aguas frías para bajar la temperatura de los enfermos, como si fuera agua medicinal. En realidad, no lo son.
Eso no impidió la devoción a este lugar. Antes de la medicina moderna, pocos contrastaban sus propiedades. Además, el emplazamiento ayudaba a construir la leyenda.
La Font dels Herbatges
La fuente se encuentra en un entorno umbrío, rodeado de helechos, lo que ya le da un halo de misterio. Asimismo, en las inmediaciones había un lavadero-abrevadero que permite hacerse una idea de cómo era la vida allí hace siglos.
El recorrido continúa hasta la Font dels Herbatges, otra de las fuentes históricas de Corbera y uno de los puntos que el Ayuntamiento incluye expresamente dentro de la ruta. ¿Por qué?
La Font del Rauré
Cerca de allí se hallan los Fitons y una barraca de viña, construcciones que ayudan a dar una idea de cómo se aprovechaban estas fuentes para su uso agrícola.
Otra de las protagonistas de la ruta es la Font del Rauré, que tiene varias grafías, como Font del Raulé o Font del Rourer. Se encuentra junto a la riera de Corbera y se nota la mano del hombre.
Nueve salientes de agua y mucho más
Si bien mantiene un aspecto mucho más sencillo y natural que el de una fuente urbana, el agua sale por una pequeña conducción situada en la roca, colocada expresamente. Sobre ella se conserva una inscripción que recuerda una restauración realizada en 1951.
Luego vienen muchas más. El inventario histórico del municipio incluye también lugares como la Font del Puntarró y la Font de Santa Teresa, que forman parte de la memoria del pueblo.
La Font de Santa Teresa resulta especialmente llamativa por su configuración. Está situada en un espacio amplio, con bancos y una antigua balsa delante, junto a un torrente, lo que hace pensar que era usada como punto de encuentro.
Pero el agua no es el único protagonista de la ruta. Durante el recorrido aparecen también márgenes de piedra seca y una barraca de viña, construcción que servía como refugio y apoyo para quienes trabajaban las tierras.
Fuentes, folklore y remedios populares
Como estas, hay varias de estas pequeñas construcciones que hoy pasan desapercibidas para muchos, pero que explican la historia del lugar y su pasado agrícola.
Porque la Ruta per les Fonts de Corbera de Llobregat es también una forma de recorrer la historia del municipio siguiendo el agua y todo aquello que la rodea.
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