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No todos los catalanes encuentran su refugio en la misma Cataluña. Los hay que se sienten como en casa en el pueblo natal de sus padres o en el rincón donde veranean.

Algo parecido le pasa al jugador del RCD Espanyol Javi Puado. El futbolista nació en Barcelona, pero su padre nació en Alcalá de Henares y ambos no han perdido nunca la relación con la ciudad.

La localidad forma parte de las raíces familiares del jugador. En varias ocasiones se le ha visto visitar el municipio madrileño donde creció el también futbolista conocido ahora como Puado padre.

Francisco Javier Puado Carrascosa se formó como futbolista en la cantera de la RSD Alcalá antes de continuar su trayectoria profesional, así que este lazo es muy estrecho en la familia.

Patrimonio de la UNESCO

También es cierto que hay razones para conectarse con esta ciudad cuando uno la conoce y la vive. Alcalá de Henares no es una ciudad más de la periferia de Madrid: es la cuna de Cervantes y un patrimonio de la UNESCO.

Aquí hay desde el legado romano de la antigua Complutum hasta un casco histórico de origen medieval. A eso se le suma una universidad del siglo XVI fundada por el cardenal Cisneros.

Una ciudad con historia

La ciudad actual es el resultado de la superposición de todas estas épocas e historias. Y hay muchas más. Antes de Roma ya hubo asentamientos en este territorio, aunque fueron menos importantes.

Fue con la fundación de la romana Complutum cuando Alcalá adquirió una dimensión urbana relevante. Después llegaron los visigodos, la etapa musulmana y la conquista cristiana de 1118.

Calle Mayor de Alcalá

Cada periodo dejó su huella en una localidad que todavía permite recorrer buena parte de esa historia sin salir de su centro.

El viaje en el tiempo empieza en el yacimiento de Complutum. Una experiencia que lleva 2.000 años atrás y que permite conocer la Casa de los Grifos y la Casa de Hippolytus, así como algunos edificios, domus y calles romanas.

Pasado romano, presente universitario

La ciudad romana se convirtió en uno de los principales núcleos urbanos de esta zona del centro peninsular, pero cuando el Imperio dejó la Península, Alcalá no paró de crecer.

La ciudad sufrió un auge y un gran cambio a finales del siglo XV. En 1499, el cardenal Cisneros fundó la Universidad de Alcalá, transformando por completo el lugar. Pasó a ser uno de los grandes centros intelectuales de Europa.

El legado de Cisneros

Además, el desarrollo del centro educativo llevó consigo la atracción de estudiosos, algo que ya tuvo Cisneros en sus planes.

El clérigo diseñó una auténtica ciudad universitaria, integrada en el tejido urbano y organizada alrededor de colegios, conventos y otros espacios destinados a la enseñanza.

Todavía luce majestuoso el Colegio Mayor de San Ildefonso, cuya fachada es uno de los grandes ejemplos de la arquitectura renacentista española.

A su alrededor se desarrolló un complejo universitario que llegó a contar con más de 25 colegios menores, que no dejaron de atraer a jóvenes. A finales del siglo XVI, Alcalá ya reunía a miles de estudiantes.

La universidad

La importancia de aquel proyecto no solo tiene importancia a nivel local. La UNESCO considera que la ciudad universitaria diseñada por Cisneros fue un modelo que posteriormente influyó en otras universidades europeas y americanas.

Esto, sumado a todos los edificios que componen el recinto histórico del municipio, hizo que fueran protegidos y catalogados en 1998 como Patrimonio Mundial de la Humanidad.

La ciudad de Cervantes

Pero hay que volver atrás. Con tanta universidad y colegios mayores, pasó lo que tenía que pasar. Alcalá dio al mundo al escritor español más famoso de toda la Historia. En 1547 nació aquí Miguel de Cervantes.

Sí, Puado tiene aquí su refugio, él y su padre son muy queridos en la ciudad, pero la figura estrella de la ciudad es el escritor de El Quijote de la Mancha.

Aún se conserva en la calle Mayor la Casa Natal de Cervantes, hoy convertida en museo. Sus responsables han tratado de recrear una vivienda tradicional de los siglos XVI y XVII para saber cómo vivió aquí el literato.

Él no fue el único del lugar. La universidad también atrajo a poetas, dramaturgos y escritores varios como Quevedo y Calderón de la Barca, al cardenal Ignacio de Loyola y al gramático Antonio de Nebrija, entre otros muchos.

La calle Mayor

La literatura forma tanta parte del ADN de Alcalá que cada 23 de abril, el Paraninfo de la Universidad acoge la entrega del Premio Cervantes. Aunque no todo son libros y recuerdos.

En la misma calle Mayor de la ciudad se encuentra este museo y casi todo. En sus 396 metros de longitud hay bares, tiendas y locales de todo tipo que mantienen la tradición.

Qué más ver en Alcalá

De siempre, esta vía fue uno de los grandes ejes de la ciudad. Hoy todavía conserva los tradicionales soportales que durante siglos protegieron a comerciantes, vecinos y estudiantes.

Pero queda mucho más por descubrir. En su casco antiguo están la Catedral Magistral de los Santos Justo y Pastor, el Monasterio de San Bernardo, el Palacio Arzobispal, el Corral de Comedias y otros antiguos colegios universitarios.

También permanecen restos de las antiguas murallas medievales y la huella de los antiguos barrios cristiano, judío y musulmán en sus calles.

Y en ese escenario aparece también la conexión familiar con Javi Puado. Seguro que en más de una ocasión descubrió este legado y quedó enamorado de Alcalá para siempre.

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