El refugio de Marc Ribas CRÓNICA GLOBAL
El refugio de Marc Ribas: 15 playas, 7 torres y un castillo medieval que conquistaron a Hollywood y a Chagall
Los muros que recorren la Vila Vella explican buena parte de la personalidad del municipio y de sus vecinos: se quieren a su pueblo y lo van a defender a capa y espada
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Marc Ribas ha vuelto a las pantallas de TV3 con una nueva edición de Joc de Cartes y ha vuelto a arrasar. En poco tiempo, el cocinero se ha convertido en uno de los rostros más populares de la televisión pública catalana y todo lo que hace es sinónimo de éxito.
Pero, como toda persona exitosa, el chef también tiene derecho al descanso y a su refugio donde estar tranquilo, y el suyo está en la Costa Brava.
No es ninguna novedad que la burguesía catalana y otras personas que gozan de una buena salud económica escojan el litoral de Girona para vivir alejadas del mundanal ruido. Necesitan un espacio donde nada recuerde a las obligaciones y, además, se lo pueden permitir.
Marc Ribas lo ha conseguido con el sudor de su frente y por eso ahora se refugia en Tossa de Mar siempre que puede. Una ciudad conocida por atraer a las estrellas del Hollywood clásico y por su skyline, definido por un castillo medieval y la muralla de la antigua villa original.
Mediterráneo e historia
Pero Tossa es mucho más que eso. Tossa es su cocina marinera, sus 15 playas y calas de aguas bravas y cristalinas y sus siete torres de defensa que la han protegido a lo largo de los siglos. Ellas y la citada muralla.
Los muros que recorren la Vila Vella explican buena parte de la personalidad del municipio y de sus vecinos: se quieren a su pueblo y lo van a defender a capa y espada de sus invasores, sean piratas o turistas incívicos.
La muralla de Tossa
Las murallas son solo la parte física y visible de este espíritu y, más allá de la poética que uno le quiera poner, protegen el antiguo núcleo medieval, siguiendo hasta la ladera que domina la bahía.
En su recorrido, se erigen siete torres. Son las que quedan de esos tiempos, pero siguen imponiendo tanto como antes.
La muralla de Tossa de Mar
Estas construcciones fueron levantadas para reforzar las defensas de la población y controlar tanto el acceso por tierra como el tráfico marítimo. Y así fue.
Entre ellas destaca la Torre d'en Joanàs, situada en uno de los puntos más elevados y con dominio visual sobre la bahía. O la Torre de les Hores, que recibe su nombre porque allí estaba el reloj de la ciudad.
Las torres
La Torre d'es Codolar, conocida también como Torre del Homenatge, se encuentra junto a la zona que conduce hacia la cala del mismo nombre y forma parte del perfil más reconocible de la Vila Vella.
Esta infraestructura defensiva ahora tiene una nueva vida y función. Ahora es el edificio que aloja el Museo Municipal.
Defensa contra piratas
Todas estas construcciones no solo son el pasado, tienen voz. Hablan de esas épocas en que Tossa se vio obligada a reforzar las defensas de sus vecinos ante las incursiones de piratas y corsarios que querían hacerse con la localidad.
Por esas mismas razones se edificó un majestuoso castillo medieval que dominaba el conjunto. Hoy apenas quedan algunos vestigios de esa fortaleza, pero bastan para imprimir de carácter a la ciudad.
Castillo de Tossa de Mar
Pero Tossa es mucho más que defensa. Quedan todavía los restos de la antigua iglesia de Sant Vicenç, construida en el siglo XV en estilo gótico tardío. Y, más atrás, los asentamientos prehistóricos y también vestigios de época romana.
Uno de los espacios más importantes es la Villa Romana dels Ametllers, construida en torno al siglo I a. C. Se trataba de una explotación agrícola vinculada a la antigua Turissa, el asentamiento romano que ocupaba este territorio.
La llegada de Ava
Pero no todo es historia clásica. Hace no tanto, la historia de Tossa fue parte de la historia del cine. Era 1950, cuando el cineasta Albert Lewin decidió trasladar aquí el rodaje de Pandora y el holandés errante y usar a los vecinos del lugar como extras.
Todos ellos trabajaron junto a Ava Gardner, a quien el pueblo amó de tal manera que le dedicaron una estatua de bronce que aún hoy observa la ciudad desde la muralla.
Las playas
Aunque si por algo es conocida hoy Tossa es por su atractivo turístico y la costa. El municipio cuenta con un total de 15 playas y calas, de todos los tamaños y para todos los gustos.
La más conocida y de fácil acceso es la Platja Gran. Su arenal de 370 metros de largo se encuentra justo frente al núcleo urbano y está presidido por la silueta de la Vila Vella.
Cala Pola
Unos pasos más allá, al otro lado de la muralla y encajonada bajo el recinto medieval, se encuentra la Cala Es Codolar. Mucho más pequeña, también es una de las más apreciadas por aquellos que buscan aguas tranquilas.
Hacia el norte aparece Cala Pola. Rodeada de vegetación y acantilados, es una de las más conocidas fuera del municipio. También es conocida por su forma de media luna Cala Giverola, rodeada de un entorno boscoso que se cruza por el Camí de Ronda.
Qué enamoró a Marc Ribas
Luego están Cala Futadera, Cala Salions, Cala Llevadó, Cala Bona o Cala Figuera, mucho más pequeñas y con menos servicios, pero igual de encantadoras.
¿Es eso lo que enamora a Marc Ribas o la cocina marinera hecha con el pescado y marisco fresco que cada día traen los pescadores a sus playas? ¿O tal vez la historia del lugar?
Lugar de inspiración
Sea como sea, él no es el único que ha caído rendido a sus encantos. El mismo Chagall encontró inspiración aquí para dibujar uno de sus famosos cuadros, El violinista celeste.
En cualquier caso, el presentador lo tiene claro: este es su lugar. Vivo o muerto. Y es que, al ser preguntado en una entrevista dónde iba a ir cuando muriera, si al cielo o al infierno, Ribas no dudó en responder: “A Tossa. Para mí es el cielo”.