Vall de Núria
La montaña del Pirineo donde el eclipse se convierte en una fiesta: amigos, naturaleza y las mejores vistas a más de 2.000 metros de altura
Para subir hasta aquí hay que olvidar el coche y dejarse llevar hasta el lugar
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Para asegurarse de que uno puede ver el eclipse de Sol, una solución práctica es subirse a lo alto de una montaña. Así, nada bloquea las vistas, a no ser que haya nubes, claro.
Una opción fantástica, si la climatología lo permite, está en Cataluña y, más concretamente, en la Vall de Núria.
Si bien es cierto que los Pirineos no se encuentran dentro de la franja de totalidad del eclipse, aquí también puede observarse el fenómeno y de una manera muy especial: entre amigos y conocidos a más de 2.000 metros de altura.
Esto va a ser posible gracias a un programa desplegado por la Generalitat de Catalunya en distintos puntos del país para hacer accesible este fenómeno astronómico. Un plan al que muchos ya se han apuntado.
Qué ofrece
La propuesta es simple, pero promete ser un festival. Lo que se busca en este rincón del Pirineo es convertir la observación en un plan para compartir con amigos y familias.
El escenario ya es una de las zonas más singulares del Pirineo catalán y el acceso, por sí solo, ya forma parte de la experiencia.
Cómo es el ascenso
La actividad, organizada en Vall de Núria, busca que la gente suba no solo con el cremallera, sino que ascienda hasta la explanada del albergue, situada a más de 2.000 metros de altitud.
Desde aquí, este 12 de agosto, no solo se va a disfrutar de las imponentes vistas del valle, sino que ese día se va a observar cómo la Luna cubre por casi por completo el Sol.
Vall de Núria
Para ello se va a habilitar no solo el cremallera que sube hasta el lago que hay en el valle, sino el teleférico Coma del Clot, que permite ascender desde el famoso hotel hasta las cotas superiores.
Ya aquí, las vistas panorámicas de la zona van a dar una primera impresión de lo que va a pasar. Como pasa siempre, sí, pero esta vez con un aliciente extra. Arriba espera la Luna para tapar el Sol.
Quién puede ir
La observación será conjunta con aquellos que suban hasta allí con su familia y amigos. La organización proporcionará gafas de protección homologadas de manera gratuita, necesarias para contemplar el Sol de forma segura.
Los que quieran ir podrán hacerlo si son clientes que esa jornada se alojen en el Hotel Vall de Núria o en el Albergue Vall de Núria. Esto ya asegura que se va a compartir con aquellos a los que se quiere.
Acceso a la montaña
Pero aquí no es solo compartir el momento, también el viaje. Una de las particularidades de Vall de Núria es que no existe acceso por carretera hasta el valle, sino mediante transporte público.
Para vivir el eclipse en la Vall de Núria, la aventura comienza desde el punto de origen. Y ese es Queralbs. Allí se van a juntar los distintos grupos que acceden al valle para coger el cremallera que asciende hasta el lago.
Cremallera de Núria VALL DE NÚRIA
En el recorrido, el ambiente preeclipse ya estará condensado. Y el viaje continúa elevándose hasta los cielos.
Una vez en la zona del lago, el camino continúa en el teleférico Coma del Clot, que asciende hasta el albergue.
Un lugar especial
De esta forma, la propia llegada al punto de observación se convierte en parte del plan: primero el cremallera y después el ascenso en teleférico hasta las zonas altas del valle, una zona muy querida por los catalanes.
Cuenta la leyenda que aquí llegó san Gil en el siglo VIII y vivió como ermitaño. Cocinaba para los pastores, a los que preparaba la comida en una olla y, cuando la tenía lista, los hacía venir con una campana. En sus ratos libres, había tallado una cruz y una imagen de la Virgen.
La leyenda de Núria
Cuando el hombre abandonó el valle, guardó todo esto –la imagen de la Purísima, la cruz, la campana y la olla– para evitar que fueran profanadas o destruidas.
La tradición también cuenta que los objetos fueron encontrados por unos pastores gracias a una serie de señales milagrosas, entre ellas el sonido de una campana y el resplandor que señalaba el lugar donde estaban escondidos.
Allí nació el mito que, sumado al paisaje, ha hecho de este valle un lugar muy querido por los catalanes. ¿Qué más se puede pedir para disfrutar del eclipse? Los seres queridos, una buena compañía. Y el plan de Núria los ofrece.