Algunos no saben ni su nombre. Para muchos de sus espectadores, que son miles, es el presentador de Aquí la Tierra, aunque, más allá de eso, es un periodista amante de la naturaleza llamado Jacob Petrus.
Los espectadores de La 2 Cat descubrieron también este año que el profesional de TVE es originario de Manresa y habla catalán a la perfección. Eso sí, hace tiempo que Petrus abandonó Cataluña y encontró su refugio en Madrid.
Como buen amante de la naturaleza, el presentador del programa de La 1 especializado en medio ambiente y sostenibilidad se ha apartado de la gran ciudad y se ha ido a vivir a un pueblo de la periferia de Madrid.
Hace años, Petrus eligió Villanueva del Pardillo como lugar para vivir y desconectar del ritmo de la capital, y es el lugar perfecto para ello.
Dónde está
Este pueblo, situado al oeste de la capital de España, tiene apenas 18.000 habitantes y está rodeado por el Parque Regional del Curso Medio del Río Guadarrama y su entorno.
Este lugar, considerado uno de los espacios naturales más importantes del centro de España, es un espacio protegido de más de 22.000 hectáreas que no solo ofrece aire puro, sino también una extensa red de más de 100 kilómetros de senderos para recorrer bosques, dehesas y riberas.
Vivir en un entorno natural
El contacto con la naturaleza y la cercanía con Madrid, que queda a solo 30 kilómetros, son precisamente dos de los grandes atractivos de Villanueva del Pardillo.
El periodista ha encontrado aquí, rodeado de pinares, encinares y caminos que permiten salir a caminar o montar en bicicleta prácticamente desde la puerta de casa, el refugio perfecto para cuando los focos y las cámaras se apagan a su alrededor.
Y es que todo aquí está ligado a la naturaleza que tanto agrada a Petrus. Las 22.656 hectáreas del Parque Regional del Curso Medio del Río Guadarrama y su entorno invitan a adentrarse en él.
Diversas rutas parten del municipio y enlazan con los más de 100 kilómetros de senderos que se esconden entre estos bosques y dehesas de pinos, encinas, fresnos y corredores fluviales, donde también se refugian numerosas especies de animales.
El origen del nombre
La presencia del río Guadarrama y de varios arroyos ha favorecido la creación de un paisaje muy variado donde alternan zonas de bosque, praderas y pequeñas áreas de cultivo tradicional.
De hecho, se dice que el mismo nombre sale de aquí, de la naturaleza que rodea al municipio. La parte de Villanueva es fácil de deducir, pero el concepto pardillo hoy puede resultar hasta gracioso. Y es natural, en todos los sentidos.
Qué ver en Villanueva del Pardillo
El nombre se lo confiere un pequeño jilguero muy abundante antiguamente en la zona, aunque otras teorías lo relacionan con el color pardo de las tierras y montes que rodean el pueblo. En cualquier caso, todo aquí vive de la naturaleza.
Pero el lugar es mucho más que bosque. El municipio también conserva un interesante patrimonio histórico.
La Casona de Villanueva del Pardillo
Sin ir más lejos, uno de sus edificios más emblemáticos es La Casona, una construcción levantada hacia 1900 a la que, lamentablemente, la Guerra Civil otorgó un gran valor simbólico.
Este fue el único edificio del casco urbano original que permaneció en pie después de la Batalla de Brunete. Las bombas arrasaron con el resto.
Los estragos de la guerra
La Casona sirvió de refugio a varias familias que habían perdido sus viviendas a causa de la Guerra Civil. Hoy es uno de los principales símbolos de la reconstrucción del pueblo.
Ni siquiera la iglesia de San Lucas Evangelista, otro de los edificios más representativos de Villanueva del Pardillo, quedó a salvo de la guerra.
La iglesia
El templo religioso que hoy luce en el centro del municipio puede verse y visitarse gracias a la reconstrucción que se llevó a cabo a partir de 1940, cuando un proyecto de Regiones Devastadas impulsó la recuperación del pueblo.
La nueva edificación destaca por su patio porticado y su claustro de arcos ojivales y es otro de los edificios que integran el patrimonio arquitectónico de Villanueva del Pardillo.
Iglesia de Villanueva del Pardillo
Luego están sus plazas, zonas verdes y todos los bares, restaurantes y la vida comercial que dan vida al municipio. Sin olvidar los escasos restos de una villa romana que hay en sus afueras.
¿Qué es lo que atrajo de todo ello a Petrus? No lo ha confesado, pero puede ser la conjunción de todos estos elementos, que no son pocos. Son más de 22.000 hectáreas de naturaleza y la calma que ofrece una villa de 18.000 habitantes.
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