Hay lugares en la Costa Brava donde el verano suena a oleaje y toalla, pero a solo unos kilómetros tierra adentro el ritmo cambia por completo.
En el núcleo histórico de Castell d’Aro, iluminado por esa luz dorada de agosto que parece no querer irse nunca, el tiempo se mide de otra manera.
Este 2026 no es un año cualquiera para el pueblo, su ya emblemático Mercado Medieval cumple un cuarto de siglo y promete convertir las calles del casco antiguo en un viaje directo al pasado. Si estás planeando una escapada por el Baix Empordà o buscas un plan diferente cerca del mar, esta cita es la excusa perfecta para dejarte llevar.
Una edición de aniversario
Nacido en 1997, este mercado celebra su 25 aniversario demostrando por qué se ha convertido en uno de los eventos culturales más sólidos del verano gerundense.
No se trata de un decorado montado al azar, el pueblo entero es el escenario, Declarado Bien Cultural de Interés Nacional, el conjunto urbano de Castell d’Aro conserva ese trazado de época que contrasta de forma radical con el bullicio turístico de la vecina Platja d'Aro.
El corazón de la fiesta se sitúa a los pies del Castell de Benedormiens, una fortaleza documentada en el lejano año 1041 que protegía el valle de las incursiones marítimas.
Caminar hoy por su entorno durante el mercado no es presenciar una simple puesta en escena, sino tocar con las manos un trozo de historia viva que lleva mil años en pie.
Una propuesta para todos
Toma nota en la agenda porque la cita se celebrará el sábado 22 y el domingo 23 de agosto de 2026.
El acceso al recinto es completamente gratuito durante todo el fin de semana, lo que facilita la visita tanto a los vecinos de la comarca como a los viajeros que pasan sus vacaciones en la Costa Brava.
El mercado adopta un acertado horario partido, diseñado para esquivar las horas de más calor y adaptarse al ritmo estival.
Abrirá de 10:00 a 14:00 horas y de 17:00 a 22:00 horas, un formato pensado para encajar con el ritmo de la zona. Esta pausa a mediodía permite combinar la visita matinal con una buena comida en la zona y regresar al caer la tarde, cuando la luz cambia, se encienden los faroles y el ambiente del casco antiguo adquiere un toque casi mágico.
Oficios antiguos, música y talleres familiares
Pasear por el mercado durante estos dos días es tropezar a cada paso con demostraciones de oficios artesanales que ya casi han desaparecido, espectáculos de teatro callejero, danzas orientales y pasacalles musicales que llenan de vida los rincones de la cuidad.
La ambientación se extiende por todo el trazado histórico, convirtiendo cada rincón en parte del escenario.
Los más pequeños se lo van a pasar en grande con los talleres de época y los juegos de madera repartidos por las calles, un planazo si te apetece una escapada diferente en familia.
Además, los restaurantes y tabernas estarán abiertas pudiendo hacer una parada técnica, picar algo y reponer fuerzas sin perder el hilo del viaje en el tiempo.
Cómo llegar y organizar tu visita
Llegar a Castell d'Aro es sencillísimo. El pueblo se esconde en el Baix Empordà, a unos 35 kilómetros de Girona y a poco más de una hora y cuarto de Barcelona si vas en coche por la autopista AP-7.
Si prefieres moverte en transporte público, ten en cuenta que el pueblo no tiene estación de tren directa.
Lo mejor es coger el tren hasta Girona, Caldes de Malavella o Flaçà, y desde allí subirte a uno de los autobuses interurbanos que conectan la zona.
En verano tienen bastante frecuencia entre la capital y la costa, así que no tendrás ningún problema para plantarte allí y disfrutar de la fiesta.
