Publicada

Las olas de calor ya son la tónica habitual del verano. La necesidad de refrescarse es cada vez mayor, pero no todo vale.

Para empezar, en las fuentes y otros espacios públicos con agua está prohibido el baño y, en los pueblos del interior, no hay muchas posibilidades de escaparse a la playa.

A eso hay que añadir que la arena tampoco es que fascine en exceso a los pequeños y las piscinas se hacen necesarias.

Las hay en casi todos los municipios del país, incluso en los de costa. El problema es que cada vez estos equipamientos requieren de algo más.

Dónde está

Es el caso de Altafulla, en Tarragona. A pesar de tener playa, la piscina municipal parecía algo desangelada. Se reclamaba desde hacía tiempo una zona de juegos y este 2026 la ha estrenado.

La Piscina Municipal de Altafulla ha sorprendido este año a vecinos y visitantes con la incorporación de unos llamativos toboganes acuáticos gigantes que han hecho las delicias de los más pequeños.

Éxito en redes

Vecinos y creadores de contenido se han fijado en esta novedad y han aparecido varios vídeos en redes sociales destacándola. No es que se haya vuelto viral, pero sí indica lo necesario que parecía un espacio como este.

Los pequeños son los que más lo han agradecido. En la nueva zona, llamada Splash, pueden subirse a una estructura de juegos con varios toboganes y deslizarse por ellos sin miedo a ahogarse.

No se encuentran en la piscina principal, sino en la de los más pequeños. Así, los adultos y los jóvenes pueden disfrutar de un baño en paz y las familias jugar en un espacio más reservado y controlado.

Esta incorporación se suma a una instalación que ya era muy utilizada durante la época estival.

Qué ofrece la piscina de Altafulla

La piscina cuenta con un vaso principal para el baño recreativo y la natación, una piscina infantil destinada a los más pequeños y amplias zonas donde descansar entre baño y baño.

El recinto también dispone de vestuarios, servicio de socorrismo y un bar con terraza, lo que permite pasar toda la jornada sin necesidad de salir de las instalaciones.

Zona infantil

Todo ello, sumado a los nuevos toboganes, ha hecho posible que la piscina municipal de Altafulla se convierta en una excelente y entretenida alternativa a la playa, a veces demasiado concurrida.

Una de las razones por las que acude más gente, de hecho, es la presencia de una piscina infantil. Vecinos, veraneantes y habitantes de otros municipios de los alrededores se acercan aquí desde hace años.

El mar tiene sus peligros para los más pequeños y la piscina infantil permite reducirlos y tenerlos más controlados. Ahora, con los nuevos toboganes, el atractivo se ha multiplicado.

Pero playa y piscina no tienen por qué estar reñidas. Son muchos los que, aprovechando la proximidad del Mediterráneo, combinan ambos lugares.

Un nuevo atractivo

Durante los fines de semana de verano, muchas playas de la costa registran una elevada afluencia de visitantes. La piscina municipal se presenta como una opción menos concurrida y diferente.

Como pasa en esta zona del litoral catalán, lo mejor de todo es que está bien conectada. De ahí que se acerquen vecinos de los pueblos cercanos.

Cómo llegar

Renfe tiene allí una estación donde paran los trenes de Rodalies y los servicios regionales. Se tarda menos de 10 minutos desde Tarragona y algo más de una hora desde Barcelona. Y, al bajar, la piscina queda a 20 minutos andando.

Si se opta por el transporte privado, el acceso es igual de sencillo. Desde Tarragona se llega en unos 15 minutos por la N-340 o la AP-7, autopista que también se toma si se va desde la capital catalana, aunque en este caso se tarda una hora en llegar.

Noticias relacionadas