Publicada

Agosto llegó, la fiesta comenzó y la cuarta ola de calor parece que no va a ser la única, así que una buena piscina natural siempre viene bien para una escapada de verano.

Una ruta por Cataluña permite incluso llegar a tres pozas sin mucha dificultad para refrescarse y huir de las abarrotadas playas.

Está en Barcelona, pero obviamente alejada de la ciudad, en la provincia. Se hallan en el curso alto del río Ripoll, donde estas tres pozas naturales y un antiguo molino forman uno de los parajes más singulares del Vallès Occidental. Son los Gorgs del Turell.

Este pequeño oasis, en la zona de Castellar del Vallès, ha sido excavado por el río hasta crear una sucesión de cascadas y piscinas naturales que, especialmente en verano, se convierten en uno de los rincones más visitados del entorno.

Los accesos

A pesar de su creciente popularidad, el paraje mantiene un ambiente tranquilo, muy diferente al de otros espacios naturales más masificados de Cataluña.

Es curioso porque el acceso resulta sencillo. Son pocos minutos de caminata que acaban siendo refrescantes.

Un nombre, tres piscinas

Aunque parezca que los Gorgs del Turell fueran un único espacio, en realidad el recorrido permite descubrir tres pozas principales, cada una con personalidad propia.

La primera es el Gorg Negre, probablemente el más conocido por las historias que han circulado durante décadas entre los vecinos de la zona.

Su profundidad dio origen a numerosas leyendas populares que advertían del peligro de adentrarse demasiado en sus aguas. De hecho, en las fiestas de las brujas de Gualba, este espacio tiene un papel destacado.

Solo hay dos inconvenientes. Aquí es difícil ver el fondo. Como bien dice su nombre, sus aguas son oscuras, aunque tienen más sorpresas.

Poza de aguas frías

Algunos habitantes advierten de que el cambio brusco de temperatura podía sorprender a los bañistas menos experimentados y que incluso existía una pequeña cavidad en el fondo de la poza.

Con menos leyendas y a pocos metros aparece el Gorg de les Anelles, una piscina natural rodeada de roca que ofrece una imagen completamente distinta.

Cascadas y baño

Sus pequeñas cascadas y el sonido constante del agua convierten este rincón en uno de los más fotogénicos del recorrido.

El itinerario termina en el Gorg del Turell, el que da nombre al conjunto. Desde el cercano puente del Turell se obtiene una de las mejores panorámicas del lugar antes de descender hasta la orilla del río.

Y, al margen de las pozas, está la ruta hasta llegar a ellas. El recorrido permite descubrir uno de los elementos patrimoniales más interesantes del municipio: el Molí d'en Barata.

Documentado desde principios del siglo XVIII, este molino harinero aprovechaba la fuerza del río Ripoll para mover su maquinaria.

Molino en ruinas

Con el paso del tiempo fue transformándose y acabó incorporando actividad textil, llegando a albergar una veintena de telares de algodón durante el siglo XIX.

Hoy permanece abandonado y en estado de ruina, pero todavía conserva parte de su estructura y el antiguo canal que conducía el agua hasta la balsa del molino

Cómo llegar

Los Gorgs del Turell están a 40 minutos en coche de la capital. Se llega cogiendo la C-58 en dirección a Sabadell y enlazando después con la B-124 hacia Castellar del Vallès para continuar por esta carretera en dirección a Sant Llorenç Savall.

Poco antes de llegar a Sant Feliu del Racó hay que desviarse por la BV-1249, donde se encuentra la zona desde la que parte el corto sendero que conduce a las pozas. Desde allí solo quedan unos minutos de paseo para descubrir uno de esos rincones donde naturaleza e historia conviven a pocos kilómetros de Barcelona.

Noticias relacionadas