Riudecanyes

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Viajes

El pueblo más curioso de Tarragona: 600 años de historia, un monasterio del siglo XII y sin jueves

El origen de esta peculiaridad se remonta al siglo XIV y a la religión católica

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Cataluña tiene pueblos de todo tipo, pero solo hay uno donde no existen los jueves. Pocos lo saben, pero en Riudecanyes (Tarragona) este día de la semana no consta. No consta en su nomenclátor.

Esto, que podría parecer normal, deja de serlo cuando el municipio tiene un callejero con todos los días de la semana en catalán.

Así, uno pasea por el Dilluns, Dimarts, Dimecres, Divendres, Dissabte y Diumenge. ¿Y el jueves? Tiene una explicación.

El origen de esta peculiaridad se remonta al siglo XIV y a la religión católica. En 1316, el papa Juan XXII estableció la festividad del Corpus Christi y la celebración de su octava.

Fiestas

En Riudecanyes, la festividad se implantó en el siglo XV y se convirtió en uno de los acontecimientos más esperados del año. Cada barrio se encargaba de organizar su propia fiesta en un día distinto de la semana.

Así, las zonas fueron conocidas con los nombres de los días de la semana.

Calles con flores y sin jueves

Las calles se engalanaban con alfombras florales, ramas y decoraciones realizadas por los propios vecinos.

En función de dónde se viviera y del día de la semana que fuera, cada zona adornaba su calle. Los preparativos implicaban a toda la comunidad y reforzaban los vínculos sociales.

Riudecanyes

Riudecanyes WIKIPEDIA

El jueves, sin embargo, tenía un carácter especial. Era el día en que todos los barrios iban a una y se unían para una celebración conjunta.

Ese día se organizaba la procesión general, encabezada por los niños que habían recibido la primera comunión.

Un día excluído

Por la mañana se celebraban los actos litúrgicos, mientras que por la tarde se sacrificaba un cordero y se compartía en una gran comida vecinal.

La jornada concluía con un baile acompañado por un organillo o manubrio. Precisamente por ser el día común a toda la villa, el jueves quedó excluido de la nomenclatura de las calles.

Más curiosidades

Un hecho curioso que lo ha hecho famoso por ser el rincón donde se puede pasear por los días de la semana, menos el jueves. Aquí no existe.

Esa no es la única anécdota del callejero. Su distribución añade aún más singularidad al conjunto.

Castillo y monasterio de Riudecanyes

Castillo y monasterio de Riudecanyes AYUNTAMIENTO DE RIUDECANYES

No se trata de tramos rectos y bien ordenados, sino de sectores con una disposición irregular que responde a la delimitación de los antiguos barrios.

De este modo, avanzar por el Carrer Diumenge no garantiza continuar con el mismo nombre tras girar una esquina: es posible que, de repente, se pase a un tramo llamado Carrer Dimarts o Carrer Dimecres.

Laberinto urbano

Una especie de laberinto urbanístico y de días que desconcierta a los visitantes y que recuerda a los antiguos sistemas de organización comunal.

Pero Riudecanyes es mucho más que un rincón sin jueves: conserva un patrimonio arquitectónico y cultural de gran interés.

Un famoso monasterio

En la montaña de Escornalbou, muy cerca del municipio, se levanta el Castillo-Monasterio de Sant Miquel d’Escornalbou. Fundado en el siglo XII como monasterio agustino, pasó más tarde a la orden franciscana.

Tras un periodo de abandono, en el siglo XX fue restaurado parcialmente por Eduard Toda, diplomático y erudito que quiso devolverle parte de su esplendor.

Vistas de Riudecanyes

Vistas de Riudecanyes AYUNTAMIENTO DE RIUDECANYES

En el centro del municipio destaca la iglesia parroquial de Sant Mateu, construida entre 1582 y 1598 en estilo renacentista. La nave única está cubierta con bóveda de cañón y se acompaña de capillas laterales.

El campanario, de dos cuerpos, combina piedra y ladrillo y, aunque durante la Guerra Civil se perdieron los retablos y parte del mobiliario litúrgico, el templo sigue siendo uno de los referentes patrimoniales de la localidad.

Qué ver en

Riudecanyes conserva, además, la ermita de Santa Bàrbara, situada en la cima de la montaña de Escornalbou. Se trata de un edificio modesto, pero de gran importancia espiritual para la población.

Junto a la ermita se encuentra el Passeig dels Frares, un itinerario circular que rodea la cima y que conecta la dimensión religiosa con la contemplación del paisaje.

Cascada de Riudecanyes.jpg

Cascada de Riudecanyes.jpg

Por allí está el Centro de Interpretación de los Frutos del Paisaje, instalado en la antigua cooperativa agrícola, donde se explica la relevancia de los cultivos de olivo, almendro y avellano en la economía local.

Todo este conjunto de historia y curiosidades se puede recorrer en coche y el trayecto es muy similar tanto desde Tarragona como desde Barcelona.

Cómo llegar

Desde Tarragona son apenas 30 minutos. Hay que tomar la carretera N-340 hasta Cambrils y enlazar con la T-310, que conduce hacia Montbrió del Camp. Desde allí, se sigue por la carretera T-313 hasta Riudecanyes.

Desde Barcelona el trayecto dura aproximadamente una hora y media. El recorrido comienza por la autopista AP-7 hasta la salida de Montbrió del Camp. Allí se toma la T-313 y se continúa por esta carretera hasta el pueblo.