Hay construcciones que parecen sacadas de otro mundo, de otras civilizaciones. Edificaciones que, por sus formas, colores o ubicaciones, transportan a otro lugar. En algunas, incluso te montarías para que te llevaran allí donde quisieran.
Este es el caso del santuario de Rocacorba, un antiguo castillo ubicado en lo alto de la sierra homónima, a 929 metros de altura.
Este enclave, dedicado a la Mare de Déu de la Pera, es conocido porque adopta una forma peculiar: un barco que corona un acantilado y que invita a surcar cielos y montañas en dirección a Barcelona, o donde sea.
Acceso
Su acceso, a través de una sinuosa carretera que serpentea por las montañas, ofrece a los visitantes una experiencia única desde el momento en que ponen un pie en este mágico lugar. Y es que a la forma de proa de barco se suman unas vistas de infarto cargadas de historia.
La iglesia ha sido testigo de diversos avatares a lo largo de los siglos. Desde su fundación, documentada en el siglo XI, hasta la actualidad, ha pasado de ser la iglesia de un antiguo castillo, construido allí por su posición estratégica, a un santuario con dependencias.
Cambio de manos
El castillo perdió utilidad y poco a poco se fue reformando. También ha ido cambiando de manos.
En sus inicios pertenecía al término municipal de Canet d’Adri (Girona), pero tras varios conflictos bélicos pasó a depender del arciprestazgo del Pla de l'Estany.
Tampoco la naturaleza le ha dado tregua a esta construcción, que ha sufrido varios desperfectos a lo largo de los siglos a causa de los terremotos registrados en la zona. Ahora, por suerte, es un remanso de paz.
Desde que en 1936 se marchó el último residente del santuario, por allí han ido pasando algunos miembros de la Comunidad de Jesús. Ellos son ahora quienes lo regentan.
Cuándo visitarlo
Desde 1981, sus puertas están abiertas, o lo estaban. Si hasta 1993 estuvo accesible siempre al público, ahora solo lo hace los primeros domingos de mes, cuando hay misa, y para retiros espirituales.
Incluso en los momentos más difíciles de su historia, como las destrucciones causadas por terremotos y conflictos bélicos, el santuario ha mantenido su esencia y su propósito como espacio sagrado. También su belleza natural y su forma de barco, que abren la mente a la imaginación.
Cómo es
En cuanto a la arquitectura del santuario, sus estructuras datan del siglo XVIII y son testimonio de su evolución y adaptación a lo largo de los años.
Desde el imponente pórtico que da la bienvenida a los visitantes hasta la peculiar cabecera de planta rectangular. Todo ello hace que esté catalogado como Bien Cultural de Interés Nacional.
Santuario de Rocacorba
Pero más allá de su valor arquitectónico, el santuario de la Mare de Déu de Rocacorba es un lugar de encuentro con uno mismo.
Sus paredes ofrecen un espacio para la reflexión y el silencio en un mundo lleno de ruido y distracciones.
Acesso en bici y a pie
Y si alguien es más partidario de lo prosaico y lo terrenal, uno puede hacer una rápida visita al lugar para disfrutar de las vistas mientras hace ejercicio.
Los alrededores están acondicionados para llegar allí a pie o en bicicleta, mientras se respira la naturaleza. También cerca se puede practicar la escalada.
Cómo llegar
Llegar allí requiere su tiempo, pero más en vehículo privado que a pie o en bicicleta. La manera más fácil de llegar desde Barcelona es por la AP-7 hasta la salida de Olot/Banyoles.
De allí se ha de seguir la C-66 hasta la entrada de Banyoles y luego tomar la GI-5147 hacia Sant Vicenç de Camós y seguir por la GI-5247 hasta pasar Pujarnol y dejar el coche en la ermita de Sant Nicolau.
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