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Cantaban Sonia y Selena que “cuando llega el calor los chicos se enamoran”. Eso puede ser, pero lo que más hacen todos, hombres y mujeres, es buscar un lugar donde refrescarse.

Las playas y las piscinas naturales son una opción, igual que la montaña, pero hay más alternativas como, por ejemplo, los parques acuáticos.

Cataluña tiene varios y cada uno trata de diferenciarse. Caribe Aquatic Park, por ejemplo, ofrece un paquete conjunto con PortAventura; otros añaden exhibiciones centradas en el conocimiento y la observación de fauna marina y mamíferos exóticos.

Esta doble identidad la tiene, por ejemplo, Marineland Catalunya, un complejo lúdico y formativo de 65.000 metros cuadrados situado en Palafolls (Barcelona). En él hay toboganes gigantes, piscinas de olas y espectáculos con delfines.

La atracción estrella

Una de las atracciones más conocidas es el Tornado, un hidrotubo que supera los 60 metros de longitud y que culmina su recorrido en un receptor con forma de embudo gigante de doce metros de diámetro.

Durante el trayecto, el usuario experimenta una bajada inicial a velocidad elevada para pasar después a un movimiento rotatorio perimetral provocado por la fuerza centrífuga antes de incorporarse al sistema final de frenado por agua.

Otros toboganes

Junto a esta estructura, el parque incorpora Boomerang, una atracción de fisonomía similar a una rampa de medio tubo donde el descenso inicial genera la inercia suficiente para realizar un ascenso casi vertical antes del retorno hacia la base.

El abanico de experiencias de velocidad se extiende a través de Black Hole, un conducto cerrado que se transita en absoluta oscuridad; Anaconda, compuesto por una sucesión de tres grandes giros espirales; y Speed Boats, diseñado para ofrecer un deslizamiento rápido sobre flotadores.

La propuesta se complementa con Crazy Race, una pista múltiple pensada para descensos paralelos; Super Slalom, caracterizada por sus giros continuos y variaciones de nivel; Magic Falls, estructurada en cuatro ramales de circulación independientes; y Adventure Splash, una de las dotaciones más contemporáneas del recinto, que incorpora seis rampas de diferentes pendientes.

Aunque también hay opciones más calmadas, como una amplia piscina de olas artificiales. Asimismo, el sector infantil, denominado Kidzworld, cuenta con espacios de profundidad controlada, minitoboganes y estructuras interactivas pensadas para los niños pequeños.

Espacio con animales

El elemento diferenciador del complejo radica, eso sí, en los animales. Como si de un zoológico se tratara, hay un espacio para la divulgación sobre la fauna marina, pero también para los espectáculos, siempre tan polémicos.

El recorrido por el entorno zoológico se extiende hacia los recintos habitados por los leones marinos, espacios donde se exponen al público detalles referentes a su fisionomía, sus hábitos de descanso terrestres y su régimen alimenticio, compuesto por pescados y cefalópodos.

Del mismo modo, el recinto alberga ejemplares de focas comunes y otras instalaciones accesorias destinadas a fomentar la concienciación social en torno a la preservación del ecosistema marino global y la biodiversidad.

Cómo llegar

Todo ello a una distancia relativamente corta de Barcelona: a una escasa hora de viaje. Se toma la C-32 en sentido Mataró y Blanes hasta el desvío final hacia Palafolls, en la vía que conecta con Malgrat de Mar.

Si se parte desde Girona, el trayecto es algo más corto: unos 40 minutos en coche. En este caso, conviene tomar la autopista AP-7 hasta la salida que enlaza con la carretera C-35. Una vez allí, se toma el desvío por la GI-600, que conduce hasta el municipio y el parque.

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