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Viajes

Parece Costa Rica y es Cataluña: el increíble rincón de cuento con aguas cristalinas y leyendas de brujas

Una excursión mágica y refrescante en Ripollès para caminar entre árboles centenarios, bañarse en una poza idílica y sumergirte en leyendas de brujas

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El agua cae con un goteo constante sobre la poza, y el silencio del bosque apenas se rompe con ese sonido y con el viento entre las ramas.

El Gorg de la Malatosca se esconde entre árboles, lejos de cualquier carretera, en uno de esos rincones donde el ruido del mundo parece haberse quedado fuera.

Se encuentra en el municipio de Sant Joan de les Abadesses, en el norte de la provincia de Girona, a solo 3 kilómetros del pueblo. Agua turquesa, bosque denso y una leyenda que envuelve el lugar de un aura mágica.

La leyenda que da nombre al lugar

Cuenta la tradición que en este rincón se reunían multitud de criaturas mágicas, entre ellas un aquelarre de brujas.

Cuando una de ellas se puso de parto, llamaron a una matrona y le pagaron los servicios con una bolsa de lentejas. Enfadada, la mujer arrojó las lentejas al río, pero una se le quedó pegada al uniforme de trabajo.

Al día siguiente, cuando fue a ponérselo de nuevo, descubrió que aquella lenteja se había convertido en una moneda de oro. Una sencilla historia, que ha acompañado al Gorg de la Malatosca durante generaciones.

Un camino que se puede hacer a pie o en bici

La forma más directa de llegar es desde Sant Joan de les Abadesses, conduciendo hasta el Albergue Ruta del Ferro y dejando el coche en el aparcamiento que hay justo enfrente.

Desde ahí arranca la ruta del Ferro i del Carbó, un camino de poca dificultad apto tanto para caminar como para recorrer en bicicleta.

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La ruta completa tiene una extensión de 18 kilómetros y llega hasta el municipio de Sant Pau de Segúries, pero no hace falta completarla entera: tras recorrer los primeros 3 kilómetros, el camino lleva directamente hasta la cascada.

El momento de llegar al agua

El entorno natural cambia de aspecto según la estación, se llena de colores en primavera e invierno, y se tiñe de ocres y marrones cuando el otoño va desvistiendo los árboles.

Al llegar, el agua turquesa de la poza deja ver el fondo con claridad, en un contraste que sorprende incluso a quien ya ha visto fotos del lugar antes de ir.

El silencio aquí suena distinto, apenas interrumpido por el goteo constante de la cascada y el sonido del viento entre las copas. Es ese tipo de quietud que, si la magia existiera, explicaría perfectamente por qué este parece uno de los rincones más tranquilos de Cataluña.

Un buen lugar para el pícnic

El entorno que rodea la cascada invita a quedarse un rato más de lo previsto.

Es un sitio perfecto para reconectar con la naturaleza, sentarse a la sombra de los árboles y disfrutar de un pícnic sin prisas antes de volver.

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Sant Joan de les Abadesses, parada obligada

Después de la cascada, conviene dedicar el resto del día a recorrer Sant Joan de les Abadesses, el pueblo más pequeño de la comarca del Ripollès.

El municipio se formó alrededor del Monestir de Sant Joan de les Abadesses, una joya del románico que, hasta el siglo X, fue el primer y único monasterio femenino de Cataluña.

Su exterior, construido en piedra rojiza, apenas prepara para la magnitud del interior. La iglesia, consagrada en el año 1150, está considerada uno de los ejemplos más emblemáticos de la arquitectura monumental catalana del siglo XII, aunque tres siglos más tarde un terremoto destruyó el cimborrio y el campanario originales.

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Cómo llegar

Para visitar el espectacular Gorg de Malatosca en coche desde Barcelona, la ruta más directa consiste en tomar la carretera C-17 en un trayecto cómodo que se completa en aproximadamente una hora y 37 minutos.

Si te desplazas desde Girona, el viaje en vehículo dura cerca de una hora y 10 minutos, circulando principalmente a través de las carreteras C-66 y N-260 hasta llegar al entorno de este mágico salto de agua.