Vista aérea de La Mussara

Vista aérea de La Mussara Olaf el Conquistador/YouTube

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El pueblo abandonado más misterioso de Cataluña: con una iglesia apuntalada, leyendas de monjes fantasmas y niebla misteriosa

Un viaje al despoblado más enigmático de las montañas del Baix Camp donde la bruma espesa borra los caminos y despierta viejos mitos

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El silencio se rompe solo con el viento entre las piedras caídas y, cuando llega la niebla, hasta el sonido parece distorsionarse.

Las calles vacías de La Mussara se cubren entonces de una bruma espesa que puede hacer imposible reconocer a una persona a más de diez metros de distancia. Es en ese instante exacto cuando el pueblo deja de ser solo un despoblado y se convierte en otra cosa.

Piedra desnuda, casas semiderruidas y una iglesia apuntalada para que no se derrumbe componen el paisaje de uno de los pueblos abandonados más misteriosos de Cataluña.

Un origen ligado a la guerra

El nombre de La Mussara tiene raíz árabe y puede traducirse como lugar destinado a marchas.

El primer documento oficial que menciona el lugar data de 1173, una carta de población en la que Alfonso I de Aragón confirmaba propiedades al arzobispo de Tarragona, aunque todo apunta a que el pueblo ya existía antes de esa fecha.

La explicación más probable está en la cercana fortaleza de Siurana, que necesitaba un espacio de entrenamiento para sus jinetes. Esa explanada libre de barreras era La Mussara, y las primeras comunidades se habrían asentado allí para atender las necesidades de las tropas.

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Una tierra que no perdonaba

En su momento de mayor actividad, el núcleo llegó a tener 22 casas, sin contar la iglesia, el antiguo refugio de montaña ni las masías diseminadas por el término.

Solo el 7,5% del terreno era cultivable; el resto era matorral, piedra desnuda, caminos y bosque de encinas y pinos.

El escritor Josep Iglesies describió esta tierra como dura y áspera, sin ofrecer la más pequeña muestra de afecto. Sus habitantes vivían de la ganadería y del carbón vegetal, y llegaron a comerciar con nieve acumulada en un pozo, convertida en hielo para vender en las ciudades del Baix Camp.

Nunca llegó la electricidad, ni el teléfono, ni un médico permanente.

El éxodo definitivo

El proceso de despoblación se desarrolló a lo largo de la primera mitad del siglo XX, y el éxodo se consumó a finales de la década de los cincuenta.

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A solo unos kilómetros, en Reus, la vida era considerablemente más fácil, y eso terminó pesando más que el arraigo. En 1961, un decreto puso fin al municipio independiente y La Mussara pasó a formar parte de Vilaplana.

La iglesia que ya no se puede consagrar

El edificio mejor conservado, aunque en estado lamentable, es la iglesia de Sant Salvador, cuya existencia consta desde una bula papal de 1194.

El pueblo abandonado de La Mussara

El pueblo abandonado de La Mussara

Se construyó sobre un templo medieval anterior, y su pieza más valiosa, una imagen tallada en roca de la Virgen del Patrocini, se conserva hoy en el Museo Salvador Vilaseca de Reus. El templo, apuntalado para evitar su derrumbe, ya no está consagrado y no se pueden realizar actos religiosos en su interior.

El último entierro registrado en el cementerio contiguo se produjo el 19 de marzo de 1953, aunque algunas cruces parecen indicar fallecimientos posteriores.

La niebla que cambia el pueblo

El elemento más característico de La Mussara es, su niebla, que aparece al amanecer y al atardecer cuando el aire húmedo que proviene del mar choca con el frío de las alturas.

Quienes han visitado el pueblo con escasa visibilidad aseguran haber escuchado el sonido de las campanas de la iglesia, e incluso haber visto las figuras de monjes caminando entre las ruinas.

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Esta combinación de pueblo abandonado y niebla recurrente ha llevado a calificar a La Mussara como uno de los lugares más enigmáticos de España, atrayendo tanto a senderistas como a aficionados al misterio.

Cómo llegar

La Mussara se encuentra en el término municipal de Vilaplana, en la provincia de Tarragona, a casi mil metros sobre el nivel del mar, a unas dos horas de Barcelona en coche.

El acceso habitual se realiza desde el propio pueblo de Vilaplana, ya sea por carretera o a través del sendero conocido como Camí de les Campanilles, que sube hasta el antiguo Xalet de les Airasses antes de llegar al núcleo abandonado.

El acceso al pueblo es libre y gratuito, aunque conviene llevar calzado adecuado dado el estado del terreno y de las construcciones, muchas de ellas en avanzado estado de ruina.