Forat d'Abella

Forat d'Abella

Viajes

La ruta que atraviesa una montaña por dentro y que pasa por un pueblo medieval del siglo XI: 5 kilómetros con pasarelas y aguas cristalinas

El itinerario muestra el esplendor de una zona de un pasado conectado con el mar desde hace milenios

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Atravesar una montaña es algo que solo puede hacer maquinaria especial, algún tipo de ser paranormal, si es que eso existe, y los catalanes. Bueno, los catalanes y todo aquel que se acerque al Forat d'Abella.

Este es el nombre que recibe una vertiginosa garganta del Pallars Jussà, formada a lo largo de milenios por la acción fluvial del río Abella, que fractura la estructura de la montaña.

Estas montañas se vuelven realmente angostas. En algunos momentos, los estratos pétreos se aproximan tanto en su parte superior que apenas puede verse el cielo.

El desfiladero se sitúa en la periferia inmediata del núcleo de Abella de la Conca, un pueblo cuyos orígenes se remontan a la época medieval.

El pueblo

El lugar ya es espectacular. Es una villa que conserva el trazado típico de las poblaciones fortificadas del Medievo: calles empinadas, mampostería de piedra en las viviendas y una iglesia en el centro.

En este caso, la parroquia de Sant Esteve es el eje vertebrador del municipio. Su disposición escalonada en la roca le da un tono majestuoso. Todo muy cerca de este angosto desfiladero y sus aguas que lo forman.

Los acantilados

Los acantilados que flanquean el cauce del río se elevan varias decenas de metros sobre el fondo del barranco. Ellos son los que han producido oquedades y contornos sinuosos en las rocas.

La estrechez de la garganta provoca que, en los tramos más confinados, el lecho del río quede encajonado entre muros de piedra que restringen la penetración de la radiación solar a unas pocas horas del día.

Forat d'Abella

Forat d'Abella WIKIPEDIA

La pureza y transparencia de las aguas fluviales constituyen otro de los rasgos distintivos de la excursión. El curso fluvial da origen a una sucesión de pozas y balsas naturales de aguas turquesas.

Se pueden ver de manera relativamente cómoda. Para no intervenir demasiado el curso del agua, se han construido pasarelas metálicas y tramos de sendero debidamente equipados para atravesar la estrecha montaña.

Las pasarelas

Estas plataformas de hierro se encuentran ancladas a la roca viva, minimizando el impacto visual y ofreciendo perspectivas idóneas sobre la fisonomía del desfiladero.

Pero no todo el camino son pasarelas: hay caminos de tierra, puentes estructurales y voladizos metálicos que hacen las delicias de los senderistas y facilitan el paseo a los aficionados.

Origen marino

El itinerario muestra el esplendor de una zona de un pasado conectado con el agua desde hace milenios. Las estructuras rocosas que definen el cañón corresponden a sedimentos de origen marino depositados durante la prehistoria.

Fue con la formación de los Pirineos cuando se elevaron estos materiales calcáreos, fracturándolos y exponiéndolos a la acción del agua. Esta vez, desde las montañas.

Forat d'Abella

Forat d'Abella WIKIPEDIA

El encajamiento de los ríos determinó la morfología actual de la garganta, transformando los antiguos depósitos marinos en un corredor que, ahora, se puede recorrer sin problemas.

Cómo llegar

Atravesar estas montañas es casi más fácil que llegar a ellas en coche. Lleida queda a hora y media. Se va por la C-13 desde la capital del Segrià hasta pasar Tremp, donde se enlaza con la C-1412b hacia Isona. Allí ya aparecen las indicaciones que guían por distintos ramales hasta Abella de la Conca.

Barcelona queda ya a dos horas y media o más. En este caso se va por la A-2 hasta Cervera, punto en el cual se efectúa el desvío hacia Tremp.