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El río apenas hace ruido en pleno agosto, pero ha tenido siglos para excavar la piedra.

Entre matorrales y un bosque que huele a pino y a tierra seca, aparecen de pronto unas pozas de agua transparente donde el cielo se refleja sin un solo movimiento.

Son los Pèlags de Foix, y llegar hasta ellos exige cruzar ríos, trepar rocas y atravesar ruinas que la vegetación lleva décadas devorando.

Un recorrido circular de casi 10 km

La ruta completa es circular, de casi 10 kilómetros y dificultad moderada, no tanto por la distancia sino porque hay que trepar alguna roca y, según el caudal, puede haber dificultad para cruzar el río.

El punto de partida es el aparcamiento del Santuari de Foix, al que se accede desde Torrelles de Foix. Se puede hacer durante todo el año, aunque el río lleva más agua en época de lluvias, principalmente en otoño.

El santuario y su cueva legendaria

Desde el aparcamiento, a 623 metros de altitud, un camino sube hasta el Santuari de Foix, rodeado de una muralla moderna (los restos reales de la muralla del antiguo Castell de Foix se encuentran a escasos metros, en el bosque).

La iglesia de la Mare de Déu de Foix, patrona del Penedès, se construyó entre los siglos XII y XIII, con los altares consagrados en el XIV.

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Bajo el ábside se esconde una pequeña cueva, donde la leyenda sitúa el hallazgo de la imagen de la virgen. Cerca de allí, oculto entre matorrales, se encuentra también el Avencó de Foix, una sima que pasa fácilmente desapercibida para quien no la busca expresamente.

Les Valls de Foix: ruinas entre viñedos

El descenso desde el santuario lleva, tras unos 2,7 kilómetros, hasta Les Valls de Foix, un conjunto de edificaciones en aparente estado de abandono rodeadas de pequeños viñedos, el cultivo característico de todo el Penedès.

Poco después, en el Gual del Trull, un vado permite cruzar el río Foix cuando el caudal es bajo. Es aquí donde arranca el desvío hacia el corazón de la excursión.

El momento de los piélagos

A través de un breve tramo de bosque se llega al lugar que da nombre a toda la ruta: els Pèlags de Foix, pequeñas balsas excavadas por el agua en un terreno completamente rocoso.

El más conocido es el Pèlag de les Nenes, llamado así porque tradicionalmente era donde se bañaban las jóvenes de los alrededores.

Más adelante, ya cerca de la Font dels Pèlags, aparece el Pèlag de la Font, una poza de gran belleza visual, y un poco más arriba el Pèlag de les Valls, de aguas tan limpias que es habitual ver ejemplares juveniles de trucha común moviéndose bajo la superficie.

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El Trull y los molinos abandonados

Cruzando de nuevo el río por el Gual del Trull aparecen las ruinas de El Trull, un antiguo molino harinero reconvertido con el tiempo en molino de aceite. El camino continúa después hasta el Molí del Pineda, también conocido como Molí de Cal Batet, prácticamente devorado por la vegetación.

A partir de aquí el sendero, señalizado con marcas blancas y verdes, se adentra en un bosque de ribera denso, siguiendo de cerca el curso del río sin perderlo nunca de vista.

Cómo llegar desde Barcelona

Para llegar en coche desde Barcelona a los Pèlags de Foix, en Torrelles de Foix, la ruta más cómoda dura poco más de una hora.

El trayecto se inicia saliendo de la ciudad por la calle d'Aribau y la Avenida Diagonal hasta conectar con la B-23 a la altura de L'Hospitalet de Llobregat. Desde allí, se continúa por la B-23 y se enlaza con la autopista AP-7 en dirección a Vilafranca del Penedès, donde se debe tomar la salida 193.

Finalmente, tras salir de la autopista, se conduce por la BV-2127 pasando por el Camí de Pacs del Penedès hacia Les Cabanyes, y se conecta con la BP-2121 para seguir las indicaciones hacia el Camí de Cal Via, donde se encuentra el acceso a este precioso entorno natural.

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