Es una de las estrellas de la selección y de este Mundial. Formado en la famosa cantera del FC Barcelona, Dani Olmo ha viajado mucho por el mundo antes de volver al club que lo vio nacer. Pero el camino hacia el éxito empezó en su ciudad natal, Terrassa.
Este municipio, situado a 35 kilómetros de la capital catalana, es uno de los más conocidos de su área metropolitana. Tiene una historia que se remonta a la época romana, cuando su nombre era Egara, de donde procede el gentilicio de sus habitantes: egarenses.
Olmo es, quizás, uno de los egarenses más famosos. Él creció en esta ciudad donde el desarrollo industrial y la Edad Media aún se respiran. Aunque ha sabido modernizarse.
De aquí han salido grandes nombres del cine catalán actual como Carla Simón, Mar Coll o J.A. Bayona. Y es que allí se encuentra una de las escuelas de formación audiovisual más importantes de España, la ESCAC.
Cantera de cineastas
Allí ya se respira el pasado de la ciudad, mezclado con el presente. El centro está en la zona universitaria de Terrassa, sí, pero también en una antigua nave.
Se aprecia por una enorme torre donde aparecen las letras de la escuela, pero el edificio conserva la estructura de las antiguas naves industriales que allí hubo. Entre ellas, una fábrica de vapor utilizada por la industria textil de la ciudad, que es donde estudian ahora los cineastas del futuro.
El barrio de Olmo
A Olmo no le dio por ahí, sino por el fútbol. Aunque tampoco estaba tan lejos, a media hora a pie. El futbolista se crio en el barrio de Sant Pere Nord, en el distrito 6 de la ciudad, que incluye otras barriadas como Les Arenes, la Grípia i Can Montllor, Ègara, Sant Llorenç, Can Tusell y la Font de l'Espardenyera.
Su nombre ya habla también del pasado del lugar. Sant Pere era un poblado a las afueras de Terrassa que, a partir del siglo XVI, empezó a crecer. Aquí había masías que aún se conservan en la calle principal, cerca de las iglesias.
Parc Vallparadis, uno de los más bonitos del Vallès
A partir de 1800, Sant Pere adquirió autonomía municipal. El 1 de julio, por decreto real, se anexionó a Terrassa. Y de esos polvos surgieron este jugador y un nuevo pulmón verde, el Parc de la República, un espacio de 35.000 metros cuadrados.
También es importante la escultura Tall, obra de Josep Lluscà, que se colocó en Terrassa con motivo del 150 aniversario de la Mina Pública de Aguas.
El edificio más bonito del mundo
Otro de los puntos más importantes de la ciudad es el conjunto de iglesias de Sant Pere, que data del año 450. Entre ellas destaca la Seu d'Ègara, el templo religioso más importante de la ciudad.
Aunque si algo destaca en la ciudad es “el edificio modernista más bonito del mundo”. Así ha descrito a la Masía Freixa una famosa publicación de viajes de Prensa Ibérica, que la menciona como una joya única de inspiración gaudiniana que merece ser conocida.
Qué aloja
Esta famosa casa, reconvertida en oficina de Turismo de Terrassa, cada vez pasa más desapercibida en este municipio situado a 20 minutos de Barcelona.
Su ubicación en un parque público y su uso casi exclusivo por parte de turistas han hecho que caiga en el olvido hasta el punto de empezar a degradarse.
Masía Freixa
Sus paredes blancas empiezan a oscurecerse, no tanto por la lluvia como por el mal uso que se hace de ellas. Es común ver pintadas en sus muros, lamentablemente.
Esta masía, que poco tiene que ver con las del barrio de Dani Olmo, tiene su origen en la revolución industrial catalana. En realidad, era una fábrica textil construida en 1899, uno de los motores económicos de la Cataluña del siglo XIX.
De fábrica a residencia familiar
Poco después, su propietario, el industrial Josep Freixa, encargó al arquitecto Lluís Muncunill i Parellada una reforma de la planta para convertirla en su residencia familiar.
Fue entonces cuando, conservando la estructura de la antigua nave, el arquitecto superpuso elementos modernistas.
Cómo es la Masia Freixa
Muncunill, poco a poco, transformó esta construcción industrial en una residencia modernista, destacada por sus formas orgánicas y el predominio del arco parabólico.
La fachada está recubierta de estuco blanco, lo que acentúa la luminosidad y plasticidad del diseño. En la parte sur se abre una gran galería porticada con arcos parabólicos en ocho tramos, cada uno de ellos cubierto por una pequeña cúpula que armoniza con las del sector central.
Masía Freixa
Un gran arco en el lado oeste enmarca esta estructura, coronada por una cúpula más prominente. Otro de los elementos más característicos del edificio es su torre-mirador, ubicada en el ángulo noreste, cuya estética recuerda a un minarete árabe.
A pesar de algunos signos de deterioro detectados en 2005, el edificio sigue siendo una de las construcciones modernistas más espectaculares de Cataluña. Eso sí, olvidada y desconocida para muchos catalanes.
Cómo llegar
Para conocer o revisitar este monumento del modernismo no hace falta coche. La línea S1 de FGC llega a Terrassa Rambla en aproximadamente 40 minutos. También es posible viajar con Renfe en la línea R4, que conecta Barcelona con Terrassa en un tiempo similar.
Si se opta por el coche, lo mejor es tomar la C-58 y en media o 35 minutos, dependiendo del tráfico, uno llega sin problema desde la capital catalana.
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