Ruta por el Pallars
La montaña que duerme sobre un mar de 100 millones de años: gigantes, leyendas y fósiles marinos
Su silueta es una de las formas del paisaje más curiosas de la zona del Pallars
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La famosa montaña de Montserrat debe su forma a que en su día estuvo bajo el mar. Pero no fue la única.
En el Pirineo hay otra sierra conocida por su fisonomía y su pasado marino, a pesar de estar a más de cuatro horas del Mediterráneo.
La silueta es inconfundible incluso antes de saber su nombre. Sobre el perfil de la sierra, una figura parece extenderse con serenidad, como si el tiempo hubiera decidido detenerse en ese instante preciso.
Es la llamada Geganta Adormida, una de las formas del paisaje más curiosas de la zona del Pallars, a la que se puede acceder por una ruta repleta de leyendas, fósiles marinos y miradores espectaculares.
Dónde está
La montaña, modelada en la Sierra de Peracalç, lo tiene todo. Para empezar, una de las estampas más reconocibles del Prepirineo.
Desde distintos puntos del congosto de Collegats, el relieve dibuja con sorprendente claridad el contorno de esta supuesta mujer reclinada, mirando al cielo. Pero, ¿lo es?
La leyenda de la giganta
La leyenda habla de una giganta que, cautivada por la belleza del territorio, decidió tumbarse a descansar y quedó dormida para siempre, transformada en piedra.
En otras versiones, su sueño no es definitivo. Se dice que la figura despierta cuando los habitantes de la comarca necesitan protección.
La historia no es más que un relato que sirve casi como gancho de marketing turístico para vender el atractivo de un lugar que no necesita este tipo de relatos.
La realidad es tanto o más fascinante y remonta a la historia del mar. Los expertos señalan que las calizas bioclásticas remiten a un pasado remoto, cuando este espacio formaba parte de un mar tropical durante el Cretácico inferior.
Fosiles prehistóricos
De eso hace ya más de 100 millones de años. Eso explica que en la roca también se hayan encontrado orbitolinas, pequeños organismos marinos fosilizados.
Fue el levantamiento de los Pirineos el que transformó radicalmente ese paisaje sumergido. Los sedimentos se elevaron, plegaron y fracturaron, emergiendo lentamente hasta convertirse en las sierras actuales. Posteriormente, la erosión fue esculpiendo este curioso relieve.
Rutas por la zona
Si uno cree en la leyenda, se podría decir que la giganta no solo duerme, también conserva en su cuerpo la huella de un océano desaparecido.
Todo ello se puede conocer a través de la red de senderos que esconde esta montaña. Aunque hay una muy conocida: la Ruta del Cinquè Llac, un itinerario que atraviesa antiguos caminos de montaña y conecta distintos núcleos del Pallars.
En la primera parte del camino, la figura de la Geganta Adormida acompaña a quienes se apuntan a esta aventura. El ascenso hacia el collado de Montsor marca otro de los momentos cumbre del recorrido.
Caminantes en las montañas del Pallars
Este punto es uno de los más abiertos del recorrido. Desde aquí se tienen vistas que permiten contemplar el paisaje y la posición dominante de la sierra.
Qué ver
Desde este punto, el itinerario ofrece varias posibilidades que prolongan la experiencia. Una de ellas va hacia el pueblo de Peracalç, mientras que la ascensión al Tossal de l’Àliga, a 1.971 metros de altitud, está hecha para los expertos que quieren llegar al punto más elevado de la sierra.
Este pico se ubica en lo que vendría a ser el “pecho” de la giganta, convertido en mirador natural del congosto de Collegats, el Pla de Corts y las montañas del Pallars.
Un lugar especial
Más allá del recorrido senderista, el entorno revela un equilibrio entre naturaleza e historia, donde confluyen los antiguos fondos marinos convertidos en roca, los pueblos y los caminos que la cruzan.
Así, la montaña que parece una giganta dormida es algo más que una curiosidad visual. Es una forma de interpretar el territorio y ayuda a entender cómo la imaginación y la ciencia pueden coexistir en un mismo lugar.
Cómo llegar
El problema es que la única capital catalana que queda cerca es Lleida. Y está a hora y media. Hay que ir por la C-13 hasta La Pobla de Segur, puerta de entrada a la Ruta del Cinquè Llac.
En cambio, desde Barcelona ya son tres horas de viaje. No hace falta llegar a Lleida; se va por la C-16 hasta enlazar con la citada C-13, eje principal de acceso al Pallars.