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El agua de la riera suena de fondo en cada rincón del pueblo, y el aire huele a piedra húmeda y a leña de las chimeneas que arden incluso en pleno verano.

Las casas de Beget bajan en escalones hacia el río, construidas literalmente sobre la roca, como si el pueblo y la montaña fueran la misma cosa.

Se encuentra en la Vall de Camprodón, en la provincia de Girona, en pleno corazón de la Alta Garrotxa, a más de 500 metros de altitud. Vacas pastando, ovejas tomando el sol y bosques de robles, abetos y hayedos envuelven un paisaje que no tiene desperdicio, ni en verano ni bajo la nieve.

Tres barrios unidos por dos puentes

Documentado desde el año 959, el núcleo de población que hoy se conoce se levantó después de la Reconquista. Fue municipio independiente hasta 1969, cuando se integró en el término de Camprodón, dentro de la comarca del Ripollès.

El pueblo está dividido en tres barrios separados por la riera de Beget y conectados por dos puentes, uno de ellos posiblemente del siglo XIV. El barrio noroeste, el más antiguo, se organiza alrededor de la Iglesia de Sant Cristòfol, en la plaça Miquel Oliva.

Beget puente Escapada Rural

Cruzando el segundo puente se llega al barrio donde se unen el camino de Francia y el de la Fuente, con la plaça Major y la torre del reloj como puntos de referencia. El tercer barrio, construido entre los siglos XVIII y XIX, queda más elevado y se accede por el llamado pont petit.

La iglesia que esconde un tesoro románico

El edificio más importante del pueblo es la iglesia románica de Sant Cristòfol, que data del siglo X, aunque la mayor parte de la construcción actual se levantó entre los siglos XII y XIII.

Su campanario de cuatro pisos se eleva 22 metros sobre el casco urbano, con un equilibrio visual que todavía hoy sorprende a quien lo mira desde abajo.

En el altar mayor se guarda el verdadero tesoro, el retablo de la Majestad de Beget, una talla románica de madera policromada del siglo XII de dos metros de altura, con un nivel de detalle excepcional en el cabello y la túnica.

Iglesia Beget El Ripollés

Piedra que ha resistido el tiempo

Las casas de Beget están asentadas directamente sobre la roca, con muros de mampostería de piedra y mortero de cal.

Tradicionalmente, hasta los años ochenta, se construían con balcones y dinteles de madera en puertas y ventanas, un detalle que ha contribuido a que el paso del tiempo apenas haya dejado huella negativa en su fisonomía.

A finales del siglo XVIII el pueblo llegó a tener 662 habitantes, y en 1860 alcanzó su máximo con 1.309. Hoy apenas viven aquí unos 20 vecinos de forma permanente, y buena parte de las casas se han convertido en segundas residencias.

Las calles de Beget

Senderismo, gorgas y montañas cercanas

Beget es también punto de partida para varias rutas de senderismo.

Desde el pueblo se puede subir al Pico de las Brujas, de 1.393 metros, o al Comanegra, de 1.557 metros. Uno de los itinerarios más recomendados es el que conecta Beget con Oix, un recorrido de poco más de 13 kilómetros que se puede hacer a pie o en bicicleta.

En las afueras del pueblo están las Gorgas de Beget, tres grandes balsas de río ideales para refrescarse en verano. Y para quien prefiera no mojarse, basta con sentarse junto al agua y dejarse llevar por el sonido del río y el canto de los pájaros.

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Cómo llegar

En coche, la forma más directa de llegar a Beget es desde Barcelona tomando la C-17 en dirección a Vic, siguiendo después por la C-37 hasta Olot. Desde ahí se enlaza con la GI-522 hacia Sant Joan de les Abadesses y finalmente con la GI-521, que conduce directamente al pueblo.

El trayecto completo dura aproximadamente 2 horas y media, aunque puede variar según el tráfico y las condiciones meteorológicas. No existe transporte público directo hasta Beget, por lo que el coche es la opción mas cómoda.

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