Una iglesia construida dentro de una gruta. Agua cayendo desde 100 metros de altura. Paredes de roca que llevan en pie desde el año 877. Sant Miquel del Fai no es una escapada de fin de semana más, es uno de esos lugares que se quedan grabados en la memoria la primera vez que se visitan.
El conjunto se encuentra en el municipio de Bigues i Riells del Fai, en el Vallès Oriental, a menos de una hora de Barcelona por carretera.
Pertenece al Espacio Natural de los Cingles de Bertí y combina historia medieval, cascadas en plena naturaleza y una atmósfera de silencio y piedra que resulta difícil de encontrar tan cerca de la ciudad.
La entrada ya lo dice todo
El recorrido comienza en el Puente del Rossinyol, una estructura románica de 1592 con arco de medio punto y pavimento de cantos rodados, losetas y adoquines, que se construyó como parte de un conjunto de reformas del monasterio cuando este ya estaba bajo la tutela de la Catedral de Gerona.
Cruzarlo es el primer indicio de que este lugar funciona a otra velocidad. El agua del río ya se escucha antes de verla, y el peso de los siglos se nota en cada piedra del camino.
Puente del Rossinyol - Iñaki Relanzón
El paso que abre el mundo
Justo después del puente aparece el Paso de la Foradada: un corredor estrecho entre paredes de roca donde en ese mismo se construyó un arco de acceso al espacio monástico, impulsado por el arcediano Jaume d'Agullana, cuyo escudo heráldico todavía se conserva sobre el dintel.
Pasar por allí tiene algo de ritual. El espacio se estrecha, la luz cambia y al salir al otro lado el paisaje se abre de golpe. Es uno de esos momentos que la ruta regala sin previo aviso.
Una iglesia dentro de la roca
El punto más singular de toda la visita es la iglesia. Se trata de un templo troglodítico construido bajo una gran gruta, con la roca como techo natural, que todo apunta a que ya estaba consagrado en el año 1006.
En su fachada sur hay una espadaña baja, ya que la inserción del edificio en la gruta impedía situarla encima, y justo delante, el claustro forma un pasillo a lo largo de toda la fachada.
Es arquitectura que no compite con la naturaleza sino que se rinde a ella. Y esa decisión, tomada hace más de mil años, es lo que convierte a Sant Miquel del Fai en un lugar absolutamente único en Cataluña.
Iglesia de Sant Miquel - Iñaki Relanzón
Las cascadas, el alma del lugar
Cualquier ruta por aquí tiene un protagonista sonoro constante: el agua. El Salto del Rossinyol se forma cuando el río se precipita desde los riscos de Bertí, cerca de la Casa Prioral, y a sus pies se abre la gran gruta que da nombre a la cueva de Sant Miquel.
Pero la cascada que deja sin palabras llega al final del recorrido. El Salto del Tenes cae desde 100 metros de altura en el término de Bigues i Riells, rodeado de tobas calcáreas todavía en formación y de comunidades de musgos y helechos.
Verla en época de lluvias, con el caudal alto, es una de las estampas naturales más imponentes que ofrece esta escapada.
Salto de agua del Tenes - Susanna Ginesta
La leyenda del lago escondido
Casi al final de la ruta, semioculto bajo la peña, aparece uno de los rincones más curiosos del recorrido. El Lago de Les Monges es una pequeña balsa de agua cuyo nombre arrastra una leyenda: la de un convento de monjas sepultado tras la caída de un rayo, castigo por una noche de desenfreno compartida con unos caballeros.
Es el tipo de detalle que convierte una ruta de senderismo en algo más que un simple paseo. Sant Miquel del Fai acumula naturaleza, historia, mito y piedra, todo mezclado en el mismo recorrido.
Cómo llegar
Sant Miquel del Fai se encuentra en la carretera BV-1485, km 7, en el municipio de Bigues i Riells del Fai (Vallès Oriental).
En coche desde Barcelona, la ruta más habitual es tomar la C-17 dirección Vic y desviarse hacia Bigues i Riells, con un trayecto de unos 50 minutos. El espacio dispone de aparcamiento en las inmediaciones del acceso principal.
Antes de salir, conviene revisar horarios y disponibilidad en la web oficial, ya que el acceso funciona con reserva previa y aforo controlado, especialmente en fines de semana y festivos.
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